
San Nicolás de Flüe
Ermitaño · 1417-1487
Ermitaño, esposo y padre de diez hijos, patrono de Suiza
San Nicolás de Flüe, llamado hermano Klaus, fue un campesino suizo, esposo y padre de diez hijos, que a los cincuenta años se hizo ermitaño. De todo el país acudían a él en busca de consejo, y los suizos lo veneran como su patrono. El Martirologio Romano lo recuerda el 21 de marzo, día de su muerte.
Nació en 1417 en una familia campesina de la aldea de Flüeli, cerca de Sachseln, en el cantón de Obwalden. Nunca aprendió a leer ni a escribir. En su juventud sirvió en el ejército de la Confederación, primero como soldado y después como oficial. Se casó con Dorotea Wyss, con quien tuvo cinco hijos y cinco hijas. Cultivaba su propia tierra y en su cantón natal fue consejero y juez.
Sin embargo, desde hacía años sentía que Dios lo llamaba a algo más. Tras una larga lucha interior, con el consentimiento de su esposa y de sus hijos mayores, el 16 de octubre de 1467 se despidió de su familia y se puso en camino como peregrino. El hijo más pequeño era un niño de pecho. Llegó solo hasta las cercanías de Liestal, junto a Basilea, dio media vuelta y se estableció en el Ranft, un barranco no lejos de su propia casa. Hacia el final de su vida daba gracias a Dios porque su familia había consentido en su partida y porque nunca había sentido la tentación de volver con ella. Juan Pablo II, que en 1984 celebró la santa misa ante su casa en Flüeli, rindió homenaje también a Dorotea, que, en una decisión dolorosa, dejó partir a su marido.
En el Ranft pasó veinte años en oración y penitencia. Los vecinos de la comarca le construyeron una celda y una capilla, consagrada en 1469. Según los testimonios de sus contemporáneos, durante ese tiempo no tomó ningún alimento fuera de la Eucaristía. El asunto fue examinado por las autoridades del cantón y por un enviado del obispo de Constanza, y no se halló engaño alguno. De cerca y de lejos acudían a pedirle consejo personas sencillas y enviados de los poderosos, y él, aunque apreciaba la soledad, los recibía a todos.
En 1481 una disputa entre los cantones urbanos y los rurales amenazaba con romper la Confederación y, según la tradición, incluso con desembocar en una guerra civil. Cuando las negociaciones de Stans quedaron estancadas, el párroco del lugar acudió de noche y a toda prisa al ermitaño y regresó con su consejo. El 22 de diciembre de 1481 los cantones llegaron a un acuerdo y sellaron una alianza con Friburgo y Soleura. Los suizos llaman al hermano Klaus padre de la patria. En una carta dictada para el consejo de Berna aseguraba que la paz está siempre en Dios, porque Dios es la paz.
El Catecismo de la Iglesia Católica cita su oración: «¡Señor mío y Dios mío, quítame todo lo que me aleja de ti! ¡Señor mío y Dios mío, dame todo lo que me acerca a ti! ¡Señor mío y Dios mío, despójame de mí mismo para darme todo a ti!».
Murió en su celda el 21 de marzo de 1487, según la tradición el día en que cumplía setenta años. Fue sepultado en la iglesia parroquial de Sachseln, adonde siguen llegando peregrinos. El papa Clemente IX lo beatificó en 1669 y Pío XII lo canonizó el 15 de mayo de 1947. En Suiza su fiesta se celebra el 25 de septiembre.