San Miguel Febres Cordero

Fraile · 1854-1910

Religioso, hermano de las Escuelas Cristianas del Ecuador, maestro y autor de manuales

San Miguel Febres Cordero, llamado en su patria el Hermano Miguel, fue un religioso ecuatoriano de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, maestro, catequista y autor de textos escolares. Durante casi cuarenta años enseñó en las escuelas de los Hermanos en Ecuador, sobre todo en Quito. La Iglesia lo recuerda el 9 de febrero.

Nació el 7 de noviembre de 1854 en Cuenca, en una familia acomodada y católica que había servido de manera notable al país. En el bautismo recibió los nombres de Francisco Luis. Vino al mundo con los pies deformes, y caminar le causó dolor toda la vida. Según la tradición, a los cinco años, cuando todavía no caminaba, vio en el jardín, junto a un rosal, a la Madre de Dios y entonces dio sus primeros pasos.

En 1863 los Hermanos de las Escuelas Cristianas abrieron una escuela en Cuenca, y Francisco fue uno de sus primeros alumnos. Allí maduró su vocación. Sus padres se oponían; habrían preferido que su hijo fuera sacerdote. Solo el 24 de marzo de 1868, víspera de la solemnidad de la Anunciación del Señor, su madre firmó el consentimiento para su ingreso en el noviciado. Recibió el hábito y el nombre de Miguel. Su padre respetó la decisión, pero durante cinco años no le escribió a su hijo ni una palabra.

Comenzó su trabajo en las escuelas de los Hermanos en Quito. Enseñaba lengua y literatura españolas y, como faltaban buenos manuales, siendo un maestro muy joven empezó a escribir él mismo gramáticas y otros libros escolares. El Gobierno los implantó en todas las escuelas del Ecuador. Con el tiempo publicó también poemas y trabajos de filología y fue elegido miembro de la Academia Ecuatoriana de la Lengua.

Sin embargo, lo que más amaba era la catequesis. Escribió catecismos para niños y, desde 1880 hasta su salida del país, preparó a los alumnos para la primera comunión. Juan Pablo II lo llamó apóstol de la escuela y recordó que lo que más le importaba era enseñar a los niños más pobres.

En 1907 sus superiores lo llamaron a Europa. Los Hermanos que, tras las leyes dirigidas contra las congregaciones religiosas, habían salido de Francia hacia España y América Latina necesitaban manuales para aprender el español. Tras unos meses en París trabajó en la casa generalicia de Lembecq-lez-Hal, en Bélgica, y cuando el clima de aquel lugar dañó su salud fue trasladado a Premià de Mar, cerca de Barcelona. En julio de 1909, durante los disturbios anticlericales, los Hermanos y los jóvenes a su cargo se refugiaron en Barcelona, y el Hermano Miguel se llevó de la capilla el Santísimo Sacramento. A finales de enero de 1910 enfermó de pulmonía. Murió en Premià de Mar el 9 de febrero de 1910.

En Ecuador se declaró duelo nacional. Durante la Guerra Civil española sus restos mortales fueron llevados a su patria; desde 1937 descansan en Quito. Pablo VI lo beatificó el 30 de octubre de 1977 junto con el hermano belga Muciano María Wiaux, y Juan Pablo II lo canonizó el 21 de octubre de 1984 en la Basílica Vaticana.