San Metodio I de Constantinopla
Obispo · † 847
Obispo de Constantinopla, monje, defensor de las sagradas imágenes
San Metodio I fue patriarca de Constantinopla en el siglo IX. Siendo monje, soportó la flagelación y largos años de prisión por defender las sagradas imágenes, y como patriarca, junto con la emperatriz Teodora, restableció su veneración en el Imperio bizantino. El Martirologio Romano lo recuerda el 14 de junio. No debe confundirse con san Metodio, hermano de san Cirilo y apóstol de los eslavos.
Procedía de Siracusa, en Sicilia, de una familia acomodada, y allí recibió una esmerada educación. No se conoce el año de su nacimiento. Siendo joven llegó a Constantinopla con la intención de hacer carrera en la corte imperial. Sin embargo, un monje lo convenció de que abandonara esos planes, y Metodio ingresó en un monasterio.
Vivió en la época en que los emperadores bizantinos prohibieron por segunda vez la veneración de los iconos. En el año 815, el emperador León V el Armenio destituyó al patriarca Nicéforo, que los defendía. Metodio partió entonces hacia Roma. Según el Martirologio Romano, acudió allí al papa Pascual I para defender las sagradas imágenes. Permaneció en Roma hasta la muerte del emperador León, en el año 820.
El nuevo emperador, Miguel II, despertaba esperanzas de un cambio. Metodio regresó a Constantinopla con una carta del papa Pascual I, que pedía que Nicéforo fuera restituido en su cargo. Sin embargo, el emperador mandó azotar y encarcelar a Metodio. Los relatos difieren en los detalles, pero la mayoría habla de siete años pasados encerrado en un sepulcro en una de las islas. Metodio salió de la prisión extenuado, pero no cambió sus convicciones. Bajo el emperador Teófilo volvió a defender las imágenes y de nuevo fue azotado y encarcelado.
Tras la muerte de Teófilo en el año 842, su viuda, la emperatriz Teodora, favorable a la veneración de las imágenes, asumió el poder en nombre de su hijo menor de edad, Miguel III. El patriarca Juan el Gramático, partidario de la iconoclasia, fue depuesto, y en el año 843 Metodio ocupó su lugar. Un sínodo reunido en Constantinopla confirmó la doctrina del II Concilio de Nicea, del año 787, sobre la veneración de las sagradas imágenes, y los iconos volvieron a las iglesias. En memoria de esta victoria se instituyó una fiesta que las Iglesias orientales celebran todavía el primer domingo de Cuaresma como Domingo de la Ortodoxia. Metodio compuso para ella el texto llamado Sinodikón.
Metodio gobernó la Iglesia de Constantinopla durante unos cuatro años. Murió en Constantinopla el 14 de junio del año 847. No pasó por un proceso de canonización, porque su culto es más antiguo que tales procedimientos. Las Iglesias orientales lo veneran como santo desde hace siglos, y el Martirologio Romano lo llama obispo que celebró solemnemente el triunfo de la fe ortodoxa.