San Martín I

Papa · † 655

Papa y mártir, defensor de la fe en las dos voluntades de Cristo, murió en el destierro

San Martín I fue un papa que, contra la voluntad del emperador, defendió la verdad de la plena humanidad de Cristo y lo pagó con la cárcel y el destierro. Es el último papa venerado como mártir. La Iglesia lo recuerda el 13 de abril.

Era natural de Todi, en Umbría; no se conoce el año de su nacimiento. Pertenecía al clero romano y, bajo el papa Teodoro I, fue su representante, es decir, apocrisiario, en la corte imperial de Constantinopla. Tras la muerte de Teodoro fue elegido obispo de Roma en julio de 649 y recibió la consagración sin esperar a que el emperador confirmara la elección.

La Iglesia se veía entonces sacudida por la controversia sobre el monotelismo, es decir, la doctrina según la cual Cristo habría tenido una sola voluntad, la divina. El emperador Heraclio había apoyado esta doctrina con un edicto del año 638, y en 648 su nieto Constante II prohibió discutir si en Cristo hay una voluntad o dos. Martín no aceptó el silencio impuesto. En octubre de 649 reunió en la basílica de Letrán un sínodo con la participación de más de cien obispos, en el que tomó parte activa también el monje Máximo el Confesor. El sínodo profesó que Cristo, verdadero Dios y verdadero hombre, tiene dos voluntades, divina y humana, y rechazó los dos edictos imperiales.

El emperador respondió con la fuerza. El 17 de junio de 653 el exarca Teodoro Calíopas apresó al papa, enfermo, en la basílica de Letrán. Martín prohibió oponer resistencia, para que no se derramara sangre. Fue llevado en barco a Constantinopla, donde, tras tres meses de cárcel, compareció en diciembre ante el tribunal. Se le acusó de alta traición y no se le permitió hablar de las cuestiones de fe. Condenado a muerte, el papa fue despojado públicamente de sus vestiduras episcopales, cargado de cadenas y arrastrado por las calles de la ciudad.

Por intercesión de Pablo, patriarca de Constantinopla, ya moribundo, la pena de muerte fue conmutada por el destierro. En la primavera de 655 Martín fue trasladado a Quersoneso, en Crimea. En las cartas del destierro que se conservan se queja del hambre y de las enfermedades, y de que sus antiguos amigos lo hubieran olvidado. Al mismo tiempo reza por la Iglesia de Roma y por su nuevo pastor, pues en 654, viviendo aún Martín, había sido elegido en Roma el papa Eugenio I. Escribió que el Señor está cerca y que confiaba en su misericordia.

Murió en Quersoneso el 16 de septiembre de 655, agotado por la miseria y la enfermedad. Fue sepultado en la iglesia de la Madre de Dios, cerca de la ciudad. Según la tradición, sus reliquias fueron trasladadas más tarde a Roma, a la iglesia de San Martino ai Monti.

Fue venerado como mártir en Oriente y en Occidente mucho antes de que existieran los procesos de canonización. Antiguamente Roma lo recordaba el 12 de noviembre; hoy su memoria cae el 13 de abril, día en que lo honra también la Iglesia griega. La enseñanza del sínodo de Letrán fue confirmada por el Tercer Concilio de Constantinopla, reunido en los años 680 y 681. Por la misma fe padeció Máximo el Confesor, que murió en el destierro en 662.