San Leónidas de Alejandría
Mártir
Mártir de Alejandría, padre y primer maestro de Orígenes
San Leónidas de Alejandría fue un cristiano, padre de siete hijos varones, que a comienzos del siglo III, durante la persecución del emperador Septimio Severo, dio la vida por la fe. Su hijo mayor fue Orígenes, uno de los más insignes conocedores de la Sagrada Escritura en la Iglesia antigua. El Martirologio Romano recuerda a Leónidas el 22 de abril.
De su vida se sabe muy poco. Las fuentes no indican ni la fecha de su nacimiento ni su origen. Casi todo lo que se conoce de él lo dejó escrito Eusebio de Cesarea en el libro sexto de su «Historia eclesiástica», al narrar la juventud de Orígenes. También san Jerónimo dejó una breve mención.
Eusebio escribe que Leónidas se ocupó personalmente de la formación de su hijo. Antes de iniciarlo en las ciencias griegas le enseñó la Sagrada Escritura, y cada día le hacía recitar de memoria los pasajes aprendidos. El muchacho no se conformaba con el sentido sencillo de las palabras y preguntaba a su padre por el significado más profundo de los libros inspirados. Leónidas lo reprendía para que no indagara más allá de su edad, pero en secreto daba gracias a Dios por haberle dado un hijo así. Se contaba que a menudo se detenía junto al muchacho dormido, le descubría el pecho y lo besaba con reverencia, como si en él habitara el Espíritu de Dios.
En el décimo año del reinado de Septimio Severo se desató en Alejandría la persecución contra los cristianos. Leónidas fue encarcelado. Orígenes, que aún no había cumplido diecisiete años, quería seguirlo al martirio, pero su madre le escondió la ropa y lo retuvo en casa. Escribió entonces a su padre una carta en la que le rogaba que no cambiara de propósito por causa de la familia. Leónidas perseveró y fue decapitado a espada. El año de su muerte no puede fijarse con exactitud: lo más frecuente es que se indique el 202, a veces el 204.
Los bienes del mártir pasaron al tesoro imperial, y la viuda quedó con siete hijos y sin medios para vivir. Orígenes, formado por su padre, pronto empezó a ganarse la vida enseñando. Cuarenta años después confesó en una de sus homilías que de nada le servía haber tenido un padre mártir si él mismo no llevaba una buena conducta ni honraba el testimonio que había hecho ilustre a su padre en Cristo. El papa Benedicto XVI recordó estas palabras en su catequesis del 25 de abril de 2007.
Leónidas no fue canonizado, porque en los primeros siglos aún no existía el proceso de canonización. La Iglesia lo venera como mártir por el testimonio de los escritores antiguos.