
San Leonardo de Noblac
Ermitaño
Eremita de Noblac cerca de Limoges, patrono de los prisioneros
San Leonardo de Noblac, llamado también Leonardo de Limoges, fue un eremita que, según la tradición, vivió en el siglo VI cerca de Limoges, en Francia. De su vida se sabe poco y, sin embargo, en la Edad Media fue uno de los santos más venerados de Europa. Es patrono de los prisioneros. La Iglesia lo recuerda el 6 de noviembre.
El Martirologio Romano habla de él en una sola frase: en Noblac, cerca de Limoges, en Aquitania, san Leonardo, eremita. Las menciones más antiguas proceden solo del siglo XI: hacia 1028 escribió sobre él el cronista Ademar de Chabannes, y hacia 1030 se compuso su Vida. Los historiadores no la consideran fiable, pero de ella procede todo lo que se cuenta del santo.
Según esta Vida, Leonardo nació en la Galia entre los siglos V y VI, en una noble familia franca. Su padrino de bautismo habría sido el rey Clodoveo, y su maestro san Remigio, obispo de Reims. Leonardo obtuvo del rey el derecho de liberar a los prisioneros que encontraba, y a muchos de ellos les devolvió la libertad. No aceptó la dignidad episcopal, residió en el monasterio de Micy, cerca de Orleans, y después se estableció solo en un bosque no lejos de Limoges.
La tradición cuenta que, mientras el rey cazaba por aquellos parajes, a la reina, que lo acompañaba, le llegó la hora del parto, y el parto fue difícil. Gracias a la oración de Leonardo dio a luz felizmente a un niño, y el soberano, agradecido, regaló al eremita una parte del bosque. Leonardo construyó allí una capilla en honor de la Madre de Dios y llamó a aquel lugar Nobiliacum. Acudían a él enfermos y prisioneros liberados, y muchos se establecían en las cercanías. Así habría nacido el poblado, la actual Saint-Léonard-de-Noblat.
Leonardo habría muerto un 6 de noviembre. No conocemos el año de su muerte, y las fechas de mediados del siglo VI que a veces se indican son solo conjeturas. Su tumba se encuentra en la colegiata románica de Saint-Léonard-de-Noblat, inscrita en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO como parte de los Caminos de Santiago de Compostela en Francia.
Desde el siglo XI su culto se extendió por Europa: por Francia, Inglaterra, Italia y Alemania, sobre todo Baviera, y también por Bohemia y Polonia. Se le dedicaron cientos de iglesias y capillas. En tiempos de las cruzadas lo invocaban los cautivos. Bohemundo, príncipe de Antioquía y uno de los jefes de la primera cruzada, atribuyó su liberación del cautiverio en 1103 a la intercesión del santo y, a su regreso, depositó junto a su tumba unos grilletes de plata. El arte representa a Leonardo con una cadena en la mano. Lo invocan también las mujeres que esperan un hijo, y en los países alpinos los campesinos le confían sus caballos y su ganado.
Leonardo no fue canonizado en el sentido actual: su culto se consolidó en una época en que la proclamación de los santos aún no estaba reservada al papa, y la Iglesia lo confirma con su inscripción en el Martirologio Romano. En Polonia lleva su nombre la cripta románica de la catedral de Wawel, en Cracovia. En ella, el 2 de noviembre de 1946, celebró su primera santa Misa el sacerdote Karol Wojtyła, futuro papa Juan Pablo II.