San Juan Damasceno

Sacerdote

Presbítero y doctor de la Iglesia, monje, defensor de las sagradas imágenes

San Juan Damasceno, o Juan de Damasco, fue monje, presbítero y teólogo; con él suele darse por cerrada la época de los Padres de la Iglesia en Oriente. Se hizo célebre por su defensa del culto de las sagradas imágenes y por los himnos que todavía hoy se cantan en la liturgia bizantina. La Iglesia lo conmemora el 4 de diciembre.

Nació en la segunda mitad del siglo VII en Damasco, entonces capital del califato musulmán; no se conoce el año de su nacimiento. Juan procedía de una familia cristiana acomodada, conocida por el apellido árabe Mansur. Su abuelo y su padre, aunque eran cristianos, desempeñaron altos cargos al servicio de los califas; su padre administraba las finanzas. Siendo aún joven, el propio Juan asumió un cargo en la corte.

Insatisfecho con la vida de la corte, dejó su cargo y sus bienes e ingresó en la Laura de San Sabas, un monasterio situado no lejos de Jerusalén. No se conoce la fecha exacta; Benedicto XVI, en su catequesis sobre el santo, la situó en torno al año 700. El patriarca de Jerusalén Juan V le confirió la ordenación sacerdotal. Desde entonces Juan repartió su tiempo entre la oración, la ascesis, la escritura y la predicación.

Cuando en el 726 el emperador bizantino León III el Isáurico se alzó contra el culto de las imágenes, Juan respondió con tres discursos en su defensa. Vivía bajo el dominio de los califas, fuera del alcance del emperador, y por eso podía escribir con libertad. Enseñaba que, desde que el Hijo de Dios se hizo hombre y se dejó ver, es lícito representarlo en imágenes. Fue uno de los primeros en distinguir la adoración, debida solo a Dios, de la veneración que se tributa a las imágenes, la cual se dirige a aquel a quien la imagen representa. Escribió que no venera la materia, sino al Creador de la materia, que por él se hizo materia.

La obra más importante de Juan es «La fuente del conocimiento». Su tercera parte, «Exposición de la fe ortodoxa», ordena la enseñanza de los Padres griegos y de los concilios; durante siglos se sirvieron de ella los teólogos de Oriente y, desde el siglo XII, también los de Occidente. Juan describió además las herejías y fue uno de los primeros teólogos cristianos en entablar la polémica con el islam. Compuso himnos para las principales fiestas del año litúrgico. En sus homilías sobre la Dormición de María dio testimonio de la antigua fe en que ella fue llevada al cielo. Pío XII se apoyó en sus palabras cuando, en 1950, proclamó el dogma de la Asunción.

Murió en la Laura de San Sabas a mediados del siglo VIII. El año que se indica con más frecuencia es el 749 o el 750, pero no hay certeza. Según el Martirologio Romano, el 4 de diciembre su cuerpo fue depositado en el sepulcro. En el 754, después de su muerte, el sínodo iconoclasta de Hieria condenó sus discursos. El II Concilio de Nicea, en el 787, restableció el culto de las imágenes e hizo justicia a Juan.

Una leyenda posterior cuenta que a Juan, acusado falsamente de traición, le cortaron la mano, y que la Madre de Dios se la devolvió; a ello se refiere el icono de la Madre de Dios de las Tres Manos. Juan Damasceno vivió mucho antes de que existieran los procesos de canonización; Oriente y Occidente lo veneran como santo desde hace siglos. En 1890 el papa León XIII lo proclamó doctor de la Iglesia.