San José Gregorio Hernández

Laico · 1864-1919

Laico, médico de los pobres, profesor de medicina, terciario franciscano

San José Gregorio Hernández fue un médico y científico venezolano, profesor de la universidad de Caracas, un laico a quien sus compatriotas llamaron «el médico de los pobres». La Iglesia lo recuerda el 26 de octubre, día de su nacimiento.

Nació el 26 de octubre de 1864 en Isnotú, en el estado de Trujillo, segundo de siete hijos. Sus padres fueron Benigno Hernández y Josefa Antonia Cisneros. Debía su fe sobre todo a su madre; recordaba que desde la cuna ella le enseñó la virtud y le dio por guía la caridad. En 1878 marchó al colegio en Caracas, donde más tarde emprendió los estudios de medicina. Se graduó de médico en 1888.

En 1889 el presidente de Venezuela lo envió a París para proseguir sus estudios; estudió también en Berlín. A su regreso, con 27 años, comenzó a enseñar en la universidad de Caracas, donde creó las cátedras de histología, fisiología experimental y bacteriología. Fue uno de los fundadores de la Academia de Medicina de Venezuela. No ocultaba su fe: participaba cada día en la santa misa y recibía la comunión, y comenzaba sus clases con la señal de la cruz. Ingresó en la Tercera Orden de San Francisco.

Atendía sobre todo a los pobres. No les cobraba nada y a menudo él mismo les daba el dinero para las medicinas. De ahí el nombre con que lo conoce toda Venezuela. El papa Francisco dijo de él que en los pobres, en los enfermos y en los que sufren veía a Jesús.

Deseaba entregarse a Dios en la vida religiosa y en el sacerdocio. En 1908 ingresó en la Cartuja de Farneta, cerca de Lucca, donde recibió el hábito y el nombre de fray Marcelo, pero al cabo de nueve meses su débil salud lo obligó a regresar. Lo intentó de nuevo en el seminario de Caracas y, en 1913, en el Pontificio Colegio Pío Latino Americano de Roma, de donde a los ocho meses una enfermedad pulmonar lo hizo volver otra vez. Lo aceptó como voluntad de Dios y desde 1914 se dedicó solo a la enseñanza y al cuidado de los enfermos.

La mañana del 29 de junio de 1919 había ido a la santa misa como de costumbre. Ese día confió a un amigo que había ofrecido su vida a Dios por la paz en Europa, y se alegraba por la noticia del Tratado de Versalles. Por la tarde, cuando llevaba una medicina a un enfermo, fue atropellado por un automóvil en una calle de Caracas. Murió en el hospital pronunciando, según se refirió, el nombre de la Virgen. Tenía 54 años.

Juan Pablo II reconoció en 1986 la heroicidad de sus virtudes. Tras el reconocimiento de la curación milagrosa de una niña herida en la cabeza por un arma de fuego, José Gregorio fue beatificado el 30 de abril de 2021 en Caracas, durante el pontificado del papa Francisco. León XIV lo canonizó el 19 de octubre de 2025 en la plaza de San Pedro, junto con la religiosa venezolana Carmen Rendiles. Ambos son los primeros santos de Venezuela.