San José Freinademetz

Sacerdote · 1852-1908

Presbítero, verbita, misionero en China

San José Freinademetz fue sacerdote de la Sociedad del Verbo Divino, uno de los dos primeros verbitas enviados a las misiones. Pasó casi treinta años como misionero en China, sobre todo en el sur de Shandong, y amó tanto a aquel pueblo que quería ser chino también en el cielo. La Iglesia lo recuerda el 28 de enero.

Nació el 15 de abril de 1852 en Oies, una aldea de cinco casas en el valle de Badia, en los Dolomitas. El Tirol del Sur pertenecía entonces a Austria; hoy se encuentra en Italia. Su lengua materna era el ladino. Estudió teología en el seminario de Bressanone (Brixen), donde comenzó a pensar en las misiones. Fue ordenado sacerdote el 25 de julio de 1875 y comenzó su ministerio en la cercana San Martino in Badia.

Dos años después entró en contacto con san Arnoldo Janssen, fundador de la casa misional de Steyl, en los Países Bajos, de la que nació la Sociedad del Verbo Divino. Ingresó en ella en agosto de 1878. El 2 de marzo de 1879 recibió la cruz misionera y partió hacia China junto con Juan Bautista Anzer. Cinco semanas más tarde llegaron a Hong Kong, donde se preparó durante dos años para su trabajo.

En 1881 partió hacia el sur de Shandong, donde entre doce millones de habitantes había apenas 158 bautizados. A pesar de las fatigas de los viajes y de los asaltos de bandidos, fundó las primeras comunidades cristianas. Formó catequistas laicos y preparó para ellos un manual en chino. Junto con Anzer, que llegó a ser obispo, cuidó de la formación de los sacerdotes chinos. Varias veces administró la misión en lugar del obispo, y desde 1900 fue superior provincial de los verbitas.

Por amor aceptó las condiciones de vida de la gente entre la que trabajaba. Escribía a su familia: «Yo amo la China y a los chinos; en medio de ellos quiero morir, y entre ellos ser sepultado». Repetía que el único idioma que todos entienden es el amor. No consideraba la vida misionera como un sacrificio ofrecido a Dios, sino como la mayor gracia que podía recibir de él. Cuando en 1900, durante el levantamiento de los bóxers, los misioneros abandonaban las zonas amenazadas, él se quedó con sus fieles.

En 1898 enfermó de la laringe y comenzó a manifestarse en él la tuberculosis. Lo enviaron a descansar a Japón, de donde volvió sin estar del todo curado. En 1907, cuando el obispo viajó a Europa, asumió de nuevo la administración de la misión. Durante una epidemia de tifus visitó a los enfermos y él mismo se contagió. Murió el 28 de enero de 1908 en Taikia (Daijiazhuang), a los cincuenta y cinco años. Fue sepultado junto a la duodécima estación del Vía Crucis, y su tumba se convirtió en lugar de peregrinación.

Pablo VI lo beatificó el 19 de octubre de 1975 junto con Arnoldo Janssen. Juan Pablo II canonizó a ambos el 5 de octubre de 2003, con san Daniel Comboni, y llamó a José Freinademetz modelo de inculturación del Evangelio. Benedicto XVI, que en 2008 visitó su Oies natal, habló de él como de un santo muy moderno.