San Jerónimo Emiliani

Fundador · 1486-1537

Fundador de los somascos, laico, patrono de los huérfanos y de la juventud abandonada

San Jerónimo Emiliani fue un patricio y soldado veneciano que, tras su conversión, entregó su vida a los huérfanos, los enfermos y los pobres. De los compañeros que reunió a su alrededor nació la orden de los somascos. Él mismo siguió siendo laico hasta el final. La Iglesia lo recuerda el 8 de febrero, día de su muerte.

Nació en Venecia, el menor de los cuatro hijos varones de Angelo Miani y Eleonora Morosini. Su apellido era Miani, y en la Iglesia se impuso la forma Emiliani. La Santa Sede y su orden señalan 1486 como año de su nacimiento, mientras que en obras más antiguas se encuentra 1481. Eligió la carrera de las armas, y su juventud, como recuerda el Martirologio Romano, fue turbulenta.

Durante la guerra de la Liga de Cambrai mandó la defensa de la fortaleza veneciana de Castelnuovo di Quero, junto al río Piave. En 1511 la fortaleza cayó y él fue arrojado, encadenado, a un calabozo. En el cautiverio comenzó a rezar e hizo voto a la Madre de Dios de cambiar de vida. Al cabo de un mes aproximadamente, en la noche del 27 de septiembre, recobró la libertad. Lo atribuyó a la intercesión de María, y más tarde depositó las cadenas sobre el altar de su santuario de Treviso.

El cambio maduró durante años. Jerónimo se hizo tutor de sus sobrinos huérfanos y leía la Sagrada Escritura. El giro decisivo llegó en 1528, cuando el hambre empujó a Venecia a miles de personas. Repartió su dinero, vendió el ajuar de su casa, daba de comer a los hambrientos, los acogía bajo su techo, cuidaba a los enfermos y de noche enterraba a los muertos abandonados en las calles. Para los niños que habían quedado sin padres abrió en Venecia su primer orfanato.

Con la ayuda de san Cayetano de Thiene y de Gian Pietro Carafa, futuro papa Pablo IV, decidió compartir la vida de los pobres: vistió su ropa, se fue a vivir con ellos y dejó para siempre la casa familiar. En 1532 el obispo de Bérgamo lo llamó para organizar obras de caridad en su diócesis. Allí cuidó de los huérfanos, los enfermos, las viudas y las mujeres que dejaban la prostitución, y después llevó adelante obras semejantes en Milán, Como, Pavía, Brescia y Verona. A los huérfanos les enseñaba un oficio y el catecismo, según Pío XI el primero con el método de preguntas y respuestas.

Se le unieron sacerdotes y laicos, y así nació la Compañía de los Siervos de los Pobres. En 1534 se estableció en la aldea de Somasca, cerca de Bérgamo, donde en pobreza cuidaba de los huérfanos y los enfermos y enseñaba el catecismo a los campesinos. En enero de 1537, mientras atendía a los apestados, enfermó él mismo. Murió en Somasca en la noche del 7 al 8 de febrero. Al morir, pidió a sus compañeros que siguieran a Cristo y sirvieran a los pobres.

La Compañía fue aprobada en 1540 por Pablo III, y en 1568 san Pío V la incluyó entre las órdenes de clérigos regulares. De Somasca sus miembros recibieron el nombre de somascos. Jerónimo fue beatificado por Benedicto XIV en 1747 y canonizado por Clemente XIII el 16 de julio de 1767. El 14 de marzo de 1928 Pío XI lo declaró patrono universal de los huérfanos y de la juventud abandonada. Juan Pablo II lo llamó laico y animador de laicos.