
San Jenaro
Obispo
Obispo de Benevento y mártir, patrono de Nápoles
San Jenaro fue obispo de Benevento y mártir. Fue martirizado en Pozzuoli, cerca de Nápoles, durante la persecución de los cristianos bajo el emperador Diocleciano. Es el patrono principal de Nápoles, donde descansan sus reliquias. La Iglesia lo recuerda el 19 de septiembre.
Se sabe muy poco de su vida. Juan Pablo II lo llamó el primer obispo históricamente comprobado de Benevento. Sufrió el martirio probablemente hacia el año 305. Las actas de su martirio se escribieron mucho después de su muerte y no son fiables en los detalles. Según la tradición, fue arrestado cuando visitaba a cristianos encarcelados y decapitado cerca de la Solfatara de Pozzuoli junto con varios compañeros, entre ellos diáconos y un lector.
Su culto es muy antiguo. Ya lo menciona el Martirologio Jeronimiano, una de las listas de mártires más antiguas. En el siglo V sus reliquias fueron trasladadas a Nápoles y depositadas en las catacumbas que hoy llevan su nombre. Allí se conserva la imagen más antigua conocida del santo, del mismo siglo. Más tarde sus restos cambiaron varias veces de lugar: fueron llevados, entre otros sitios, a Benevento y a la abadía de Montevergine, y en 1497 volvieron a Nápoles y fueron depositados en la catedral.
En la catedral de Nápoles se conservan también las ampollas con su sangre seca. La primera noticia segura de su licuefacción data de 1389. Los napolitanos se reúnen en oración ante esta reliquia tres veces al año, en mayo, el 19 de septiembre y el 16 de diciembre, y esperan que la sangre vuelva a hacerse líquida. Esta devoción forma parte desde hace siglos de la piedad de la ciudad.
San Jenaro es venerado como santo desde la antigüedad, mucho antes de que existieran los procesos de canonización. En el Calendario Romano General su memoria tiene el rango de memoria libre.