San Jaime de la Marca

Sacerdote · † 1476

Presbítero, franciscano, predicador itinerante

San Jaime de la Marca fue un franciscano y sacerdote italiano, predicador itinerante del siglo XV, conocido por la austeridad de su vida. Perteneció a la Observancia, fue discípulo de san Bernardino de Siena y colaboró con san Juan de Capistrano. La Iglesia lo recuerda el 28 de noviembre, día de su muerte.

Nació en Monteprandone, en las Marcas, y en el bautismo recibió el nombre de Domingo. El año de su nacimiento no es seguro: Juan Pablo II, en su carta por el sexto centenario del nacimiento del santo, señaló septiembre de 1393, mientras que la bula de canonización indica el año 1391. Procedía de una familia modesta y, como él mismo recordaba, de niño pastoreaba ovejas y cerdos. Lo instruyó un pariente que era sacerdote, luego estudió en Ascoli y cursó derecho en Perusa. Trabajó como notario en Florencia y como juez en Bibbiena.

Hacia los veintitrés años abandonó la carrera de jurista y, en la Porciúncula, cerca de Asís, ingresó en los franciscanos de la Observancia, que querían guardar estrictamente la Regla de san Francisco. Tomó entonces el nombre de Jaime. Tras la ordenación sacerdotal comenzó a predicar en 1420. El arte de la predicación se lo enseñó san Bernardino de Siena, a quien más tarde recordaba como maestro y amigo.

Predicó durante casi medio siglo, sobre todo en el centro de Italia. Difundía la devoción al Nombre de Jesús, se alzaba contra la usura, los juegos de azar, la blasfemia y las supersticiones, y reconciliaba a facciones y ciudades enfrentadas. Fundaba hospitales, mandaba excavar pozos y cisternas y ayudaba a los pobres mediante los montes de piedad, que concedían préstamos con prenda. Los papas le confiaron también la lucha contra las herejías y el oficio de inquisidor; con los herejes podía ser severo.

En 1432 fue enviado al otro lado del Adriático. En Dalmacia y Bosnia renovó la vida de los conventos franciscanos y en Hungría predicó contra los husitas; en 1436 el papa Eugenio IV lo nombró inquisidor para Austria y Hungría. Varias veces atentaron contra su vida. Entre los países que recorrió el santo, Juan Pablo II menciona también Bohemia, Polonia y Alemania. En 1457 Jaime volvió a Hungría para predicar la cruzada contra los turcos tras la muerte de Juan de Capistrano, pero la enfermedad lo obligó a regresar.

En su Monteprandone natal fundó en 1449 el convento de Santa Maria delle Grazie y reunió en él cerca de doscientos códices, una biblioteca para los predicadores. No aceptó el arzobispado de Milán, que le fue propuesto. Pasó sus últimos años en Nápoles, adonde fue por obediencia al papa Sixto IV, a petición del rey Fernando. Allí murió el 28 de noviembre de 1476 y fue sepultado en la iglesia de Santa Maria la Nova.

El papa Urbano VIII lo beatificó en 1624 y Benedicto XIII lo canonizó el 10 de diciembre de 1726 en la basílica de San Pedro, junto con santo Toribio de Mogrovejo y santa Inés de Montepulciano. Nápoles lo venera como uno de sus patronos. En 2001 el cuerpo del santo fue trasladado de Nápoles al santuario de Monteprandone.