
San Isidro Labrador
Laico
Labrador, esposo de la beata María de la Cabeza, patrono de los agricultores
San Isidro Labrador fue un campesino de Madrid que vivió en el siglo XII. Unía el duro trabajo del campo con la oración diaria y compartía con los pobres lo que tenía. El Martirologio Romano lo recuerda junto con su esposa, la beata María de la Cabeza, como ejemplo de piadoso labrador cristiano. Su memoria se celebra el 15 de mayo.
Nació en Madrid en una familia pobre y piadosa. No se conocen las fechas exactas de su vida: según la tradición, nació hacia 1070 o 1080 y murió hacia 1130, aunque algunas fuentes indican un año de muerte posterior. La fuente más antigua sobre él es un códice atribuido a Juan, diácono de la iglesia de San Andrés de Madrid, escrito en el siglo XIII, mucho después de la muerte de Isidro. Muchos relatos sobre su vida pertenecen a la piadosa tradición.
Isidro trabajó como jornalero en una finca cercana a Madrid; la tradición conserva el nombre de su amo, Juan de Vargas. Se casó con María, a quien los españoles veneran como María de la Cabeza. El papa Inocencio XII aprobó en 1697 el antiguo culto a María. Según la tradición, los esposos tuvieron un solo hijo, que murió siendo niño. Aunque ellos mismos eran pobres, compartían con los necesitados lo poco que poseían.
Isidro nunca iba al trabajo sin haber oído misa y rezado a Dios y a la Madre de Dios. Otros jornaleros lo acusaron ante su amo de descuidar por ello el trabajo. Según una tradición que recoge también la bula de canonización, el amo, enojado, fue al campo y vio que lo araban tres yuntas de bueyes: una la guiaba Isidro y las otras dos unos jóvenes vestidos de blanco, que desaparecieron cuando él se acercó. La piedad popular ve en ellos a ángeles. Se contaba también que un invierno helado esparció grano sobre la nieve para unas palomas hambrientas, y aun así su saco siguió lleno.
Murió en Madrid hacia 1130, después de confesarse y recibir la comunión. Fue sepultado en el cementerio. Según la bula de canonización, unos cuarenta años más tarde su cuerpo fue trasladado a la iglesia de San Andrés y se halló entonces intacto. En los siglos siguientes la veneración a Isidro se extendió por toda España, y el rey Felipe III pidió con insistencia a la Santa Sede su beatificación.
El papa Pablo V lo beatificó en 1619. Gregorio XV lo canonizó el 12 de marzo de 1622 en la basílica de San Pedro, junto con Ignacio de Loyola, Francisco Javier, Felipe Neri y Teresa de Jesús, y fijó su fiesta el 15 de mayo. Como Gregorio XV murió antes de que se redactara la bula de canonización, esta no fue promulgada hasta más de un siglo después, por Benedicto XIII. En 1960 Juan XXIII proclamó a san Isidro patrono de todos los agricultores de España. Es también patrono de Madrid.