San Ireneo de Lyon

Obispo

Obispo y mártir, doctor de la Iglesia, autor de Contra las herejías

San Ireneo fue en el siglo II obispo de Lyon, en la Galia, discípulo de san Policarpo de Esmirna y uno de los primeros grandes teólogos de la Iglesia. Defendió la fe apostólica frente a la gnosis. Su memoria litúrgica se celebra el 28 de junio.

Procedía de Asia Menor y muy probablemente nació en Esmirna, la actual Izmir, en Turquía. Se desconoce el año de su nacimiento: Benedicto XVI indicaba los años entre 135 y 140, y el Misal Romano italiano hacia el 130. En su juventud escuchó en Esmirna al obispo Policarpo, discípulo de san Juan Apóstol. Lo que sabemos de su vida procede sobre todo de sus propias palabras, transmitidas por Eusebio de Cesarea.

No se sabe cuándo llegó a la Galia. En 177 era presbítero de la Iglesia de Lyon, y ese año la comunidad lo envió a Roma con una carta para el papa Eleuterio. Este viaje lo libró de la persecución bajo el emperador Marco Aurelio, en la que murieron al menos cuarenta y ocho mártires. Entre ellos estaba el obispo Potino, de noventa años, que murió en la cárcel, agotado por los malos tratos. A su regreso, Ireneo le sucedió en la sede episcopal de Lyon.

Su nombre procede de la palabra griega que significa paz, y el Misal italiano lo llama hombre de paz de nombre y de hecho. Cuando el papa Víctor I excluyó de la comunión a las Iglesias de Asia Menor, que según una antigua costumbre celebraban la Pascua el día catorce del mes de nisán, Ireneo, aunque él mismo defendía la celebración de la Resurrección en domingo, le escribió para que no separara Iglesias enteras. Le recordó que Policarpo y el papa Aniceto, aunque no llegaron a un acuerdo, conservaron la paz.

Su obra principal, los cinco libros Contra las herejías, refuta las doctrinas de los gnósticos, que sostenían que solo los iniciados conocían el verdadero sentido de la fe. Ireneo mostraba que la Tradición apostólica es pública, transmitida por la sucesión de los obispos y una en toda la Iglesia, y señalaba como su medida a la Iglesia de Roma, fundada por Pedro y Pablo. Se conserva también su Demostración de la predicación apostólica, que según Benedicto XVI puede llamarse el catecismo más antiguo. Fue Ireneo quien escribió que la gloria de Dios es el hombre viviente, y la vida del hombre es la visión de Dios.

No conocemos ni el año ni las circunstancias de su muerte. Según Benedicto XVI, su ministerio terminó hacia el 202 o el 203, quizá con el martirio. San Jerónimo fue el primero en llamarlo mártir, y el Martirologio Romano dice que, según se cuenta, fue coronado con un glorioso martirio. La liturgia lo venera como obispo y mártir.

Ireneo es venerado como santo desde la Antigüedad, sin una canonización formal. El 21 de enero de 2022, el papa Francisco, mediante una carta apostólica, lo declaró doctor de la Iglesia con el título de Doctor de la unidad. En ella escribió que Ireneo, llegado de Oriente y que ejerció el ministerio episcopal en Occidente, se convirtió en un puente espiritual y teológico entre los cristianos de Oriente y de Occidente.