San Homobono de Cremona
Laico · † 1197
Comerciante de paños de Cremona, esposo y padre, bienhechor de los pobres
San Homobono de Cremona fue comerciante de paños, esposo y padre de familia, y puso al servicio de los pobres la riqueza ganada con el comercio. El papa Inocencio III lo inscribió entre los santos ya en 1199, poco más de un año después de su muerte. La Iglesia lo recuerda el 13 de noviembre.
Nació en Cremona, en Lombardía, en la primera mitad del siglo XII. No se conoce el año de su nacimiento; el año 1117, que a veces se indica, se basa solo en la noticia de que vivió unos ochenta años. El nombre Homobono, en italiano Omobono, significa «hombre bueno». La tradición lo vincula con la familia de mercaderes de los Tucenghi. Vivía cerca de la iglesia de San Egidio y, como su padre, era sastre y comerciaba con paños.
Se casó y tuvo hijos. Durante décadas llevó sus negocios con honradez y con éxito. Las vidas más antiguas cuentan que en la edad madura vivió una profunda conversión: se apartó del comercio y abrazó la vida de penitente. No ingresó en una orden religiosa, siguió siendo un laico en su propia casa. Desde entonces repartió su tiempo entre la oración, el ayuno y el servicio a los necesitados.
Sus contemporáneos lo llamaban padre de los pobres. Convirtió su casa en un lugar de acogida para pobres y peregrinos, repartía limosna con generosidad y él mismo enterraba a los difuntos abandonados. El Martirologio Romano recuerda que recogía y educaba a los niños abandonados. Sus decisiones no agradaban a todos: como escribió Juan Pablo II, su esposa no las compartía, en la parroquia se miraba con recelo su austeridad y comerciantes deshonestos intentaban engañarlo.
Cremona era entonces una ciudad desgarrada por las disputas entre facciones y familias. Homobono reconciliaba a los enfrentados, y la bula de canonización lo llama hombre de paz. Se mantuvo también firme en la fe de la Iglesia en un tiempo en que las herejías se difundían por Lombardía. Cada día participaba en la santa Misa en la iglesia de San Egidio y oraba allí largamente ante la cruz. De esa oración, como observó Juan Pablo II, aprendía a considerar la vida como un don.
Allí también murió, el 13 de noviembre de 1197. Por la mañana temprano, al comienzo de la Misa, mientras se cantaba el Gloria, se desplomó ante la cruz junto a la que estaba arrodillado. Según se ha transmitido, los presentes creyeron que estaba recogido en oración; solo cuando no se levantó para el Evangelio comprendieron que había muerto. La noticia de aquella muerte se difundió rápidamente por la ciudad, y junto a su sepulcro, según se atestiguó, ocurrían milagros. El obispo de Cremona, Sicardo, viajó a Roma con el párroco Osberto y un grupo de ciudadanos para pedir al papa que reconociera su santidad.
Inocencio III lo proclamó santo el 12 de enero de 1199 con la bula Quia pietas. Como recordó Juan Pablo II, Homobono es el único laico canonizado en la Edad Media que no procedía de la nobleza ni de una familia reinante. Probablemente ya en 1202 su cuerpo fue trasladado a la catedral de Cremona, donde descansa hasta hoy en la cripta. En 1643 el consejo municipal lo eligió patrono de la ciudad. Es venerado también como patrono de los comerciantes, los sastres y los trabajadores textiles.