
San Heriberto de Colonia
Obispo · † 1021
Obispo, canciller del emperador Otón III, fundador de la abadía de Deutz
San Heriberto fue arzobispo de Colonia entre los siglos X y XI, y antes canciller del emperador Otón III. Se le recuerda como un pastor entregado a la oración, a los pobres y a la paz, y como fundador de la abadía de Deutz. La Iglesia lo recuerda el 16 de marzo.
Nació hacia el año 970 en Worms, en una familia poderosa; su padre se llamaba Hugo. Estudió en la escuela catedralicia de Worms y después en la abadía benedictina de Gorze, en Lorena. Allí quiso hacerse monje, pero antes de hacer los votos fue llamado de vuelta a su ciudad natal, donde llegó a ser preboste del cabildo de la catedral y con el tiempo recibió la ordenación sacerdotal.
El joven rey Otón III lo nombró en 994 canciller para Italia y en 998 también para Alemania, y tuvo en él a su consejero más cercano. En 999, mientras Heriberto se encontraba en Italia con el emperador, fue elegido arzobispo de Colonia. El Martirologio Romano señala que fue elegido contra su voluntad. Recibió el palio en Benevento de manos del papa Silvestre II. Según su Vida, entró en Colonia descalzo, en pleno invierno, y en las fiestas de Navidad de 999 recibió la consagración episcopal.
En enero de 1002 estuvo presente en la muerte de Otón III en Paterno y condujo su cuerpo a través de una Italia agitada hasta Aquisgrán. En el camino, el duque Enrique de Baviera, que aspiraba a la corona, lo obligó a entregar las insignias imperiales y lo retuvo preso por poco tiempo. Heriberto apoyaba entonces a otro candidato, pero cuando Enrique II llegó a ser rey lo reconoció y le sirvió fielmente. Durante años el rey lo trató con desconfianza. Las Vidas refieren que la plena reconciliación solo llegó poco antes de la muerte del arzobispo.
En Colonia, Heriberto se dio a conocer como predicador celoso y protector de los necesitados. Destinaba sus rentas a las iglesias y a los pobres, y bajo las vestiduras episcopales llevaba, según se ha transmitido, un cilicio. La tradición cuenta que durante una gran sequía encabezó una procesión de rogativa desde la iglesia de San Severino hasta la iglesia de San Pantaleón, después de la cual cayó la lluvia, y por eso se le invoca en las oraciones para pedir la lluvia. Tras la muerte de Otón III, conforme al propósito que ambos habían compartido, fundó en Deutz, en la otra orilla del Rin frente a Colonia, una abadía benedictina.
Murió en Colonia el 16 de marzo de 1021 y fue sepultado en la iglesia de la abadía de Deutz. Fue venerado como santo desde el principio. Hacia mediados del siglo XI el monje Lantberto de Deutz escribió su Vida, y en el siglo siguiente el teólogo Ruperto de Deutz la reelaboró. El 30 de agosto de 1147 sus reliquias fueron solemnemente elevadas. Reposan hasta hoy en Deutz, en un relicario del siglo XII.
Heriberto no fue canonizado mediante un proceso formal. La bula de canonización atribuida al papa Gregorio VII es considerada hoy por los historiadores una falsificación. Su culto es, sin embargo, antiguo, y el Martirologio Romano lo menciona en la fecha del 16 de marzo. La archidiócesis de Colonia celebra su memoria el 30 de agosto, aniversario de la elevación de sus reliquias.