San Gregorio de Narek
Monje
Abad y doctor de la Iglesia, teólogo armenio, poeta y místico
San Gregorio de Narek fue un monje y sacerdote armenio, teólogo, místico y poeta, a quien la Iglesia venera como doctor. Vivió entre los siglos X y XI en el monasterio de Narek, junto al lago Van, en las tierras de la Armenia histórica que hoy pertenecen a Turquía. Su memoria litúrgica se celebra el 27 de febrero.
No se conocen las fechas exactas de su vida. Nació hacia el año 950 en la región de Andzevatsik, en una familia de literatos. Su padre, Khosrov, era escritor y más tarde fue obispo. Su madre murió pronto. La tradición ha conservado también los nombres de los dos hermanos de Gregorio, Juan, el mayor, y Sahak, el menor. El maestro del muchacho fue Ananías, pariente de su madre y abad del monasterio de Narek, junto al cual florecía una apreciada escuela de Sagrada Escritura y de doctrina de los Padres de la Iglesia.
Gregorio ingresó en este monasterio en su juventud y pasó en él casi toda su vida. Era sacerdote, y los libros litúrgicos de la Iglesia lo llaman también abad. Intervino en las controversias sobre la fe, sobre todo contra la secta de los tondrakianos, que rechazaba la jerarquía, los sacramentos y la liturgia. Defendió la eficacia de los sacramentos y la mediación de la Iglesia. Él mismo tuvo que afrontar también falsas acusaciones de errores doctrinales. Ya en vida era tenido por un hombre santo.
No escribió mucho. Dejó un comentario al Cantar de los Cantares, panegíricos en honor de la Santa Cruz, de la Madre de Dios y de los apóstoles, y una veintena de himnos y odas. Su obra más conocida es el Libro de las Lamentaciones, una colección de noventa y cinco oraciones escrita en 1003. Los armenios lo llaman simplemente el Narek y lo tienen en la más alta estima, inmediatamente después del Evangelio.
En este libro Gregorio une la poesía con la oración y habla a Dios en nombre de todos los hombres: «Yo cargué voluntariamente todas las culpas, desde las del primer padre hasta las del último de sus descendientes». De sí mismo decía que era el más pequeño de los poetas y el último de los maestros. El papa Francisco lo proponía como ejemplo del monje que con su oración intercede por el mundo entero.
Murió hacia el año 1005 y fue sepultado en el monasterio de Narek. Los fieles comenzaron enseguida a visitar su tumba, y la Iglesia armenia inscribió pronto su nombre en su calendario. El monasterio y la tumba fueron destruidos tras las masacres de los armenios de 1915 y 1916.
Es venerado como santo desde el momento de su muerte, y con este título lo recoge también el Martirologio Romano. Juan Pablo II, en la encíclica Redemptoris Mater, lo llamó una de las glorias más brillantes de Armenia. Los patriarcas armenios católicos pidieron para él el título de doctor. El papa Francisco lo proclamó doctor de la Iglesia universal el 12 de abril de 2015 en la basílica de San Pedro, en el centenario de las masacres de los armenios, y en 2021 inscribió su memoria en el Calendario Romano General.