San Francisco Javier

Sacerdote · 1506-1552

Presbítero, jesuita, misionero en la India y Japón, patrono de las misiones

San Francisco Javier fue un sacerdote de la Compañía de Jesús, uno de los primeros compañeros de san Ignacio de Loyola y un misionero que anunció el Evangelio en la India, en las Molucas y en Japón. La Iglesia lo venera como patrono de las misiones. Su memoria litúrgica se celebra el 3 de diciembre.

Nació el 7 de abril de 1506 en el castillo de Javier, en Navarra, en el norte de la actual España, en una familia noble. En 1525 marchó a estudiar a París. En el Colegio de Santa Bárbara conoció a Pedro Fabro y después a Ignacio de Loyola. Pensaba en una carrera universitaria y durante mucho tiempo se resistió a la influencia de Ignacio, pero al final se unió a sus compañeros.

El 15 de agosto de 1534, en Montmartre, hizo votos junto con Ignacio y otros cinco compañeros. De este grupo nació la Compañía de Jesús, aprobada por el papa Pablo III en 1540. Francisco fue ordenado sacerdote el 24 de junio de 1537 en Venecia. Cuando el rey Juan III de Portugal pidió misioneros para la India, Nicolás Bobadilla, designado para el viaje, cayó enfermo, e Ignacio envió en su lugar a Francisco, a quien el papa nombró nuncio apostólico. El 7 de abril de 1541 Francisco zarpó de Lisboa.

Tras trece meses de viaje, el 6 de mayo de 1542, llegó a Goa, en la India. Se alojó en el hospital, visitaba a los enfermos y a los presos, y llamaba a los niños al catecismo recorriendo las calles con una campanilla. Después trabajó durante dos años entre los paravas, pobres pescadores de perlas de la costa meridional de la India. Les enseñaba las oraciones y las verdades de la fe en su propia lengua. Bautizó a tantas personas que, como él mismo escribió, le dolían los brazos de cansancio.

De 1545 a 1547 anunció el Evangelio en Malaca y en las Molucas. En Malaca conoció a un japonés llamado Anjiro, de quien oyó hablar de su patria. El 15 de agosto de 1549 desembarcó con sus compañeros en Kagoshima; fueron los primeros misioneros que anunciaron a Cristo a los japoneses. Hasta 1551, a pesar de sus dificultades con la lengua, Francisco fundó allí las primeras comunidades cristianas.

En Japón comprendió que China, entonces cerrada a los extranjeros, tenía una importancia decisiva para la misión en Asia. En 1552 partió de Goa y llegó a la isla de Sancián (Shangchuan), frente a las costas de China, no lejos de Cantón. Mientras esperaba la ocasión de pasar al continente, enfermó. Murió allí el 3 de diciembre de 1552, a los cuarenta y seis años, abandonado por casi todos; solo un chino velaba junto a él. Su cuerpo fue trasladado más tarde a Goa, donde reposa en la iglesia del Bom Jesus.

El papa Pablo V lo beatificó el 25 de octubre de 1619, y Gregorio XV lo canonizó el 12 de marzo de 1622 junto con san Ignacio de Loyola, santa Teresa de Ávila, san Felipe Neri y san Isidro Labrador. En 1904 Pío X lo declaró patrono de la Obra de la Propagación de la Fe, y el 14 de diciembre de 1927 Pío XI proclamó patrona de las misiones, a la par que él, a santa Teresa del Niño Jesús.