San Francisco de Borja

Sacerdote · 1510-1572

Presbítero, duque de Gandía, esposo y padre, prepósito general de los jesuitas

San Francisco de Borja fue un poderoso noble español, duque de Gandía y virrey de Cataluña, esposo y padre de ocho hijos. Tras la muerte de su esposa ingresó en la Compañía de Jesús, se ordenó sacerdote y en 1565 llegó a ser el tercer prepósito general de la orden. El Martirologio Romano lo recuerda el 30 de septiembre.

Nació el 28 de octubre de 1510 en Gandía, en el reino de Valencia, como hijo primogénito de Juan, tercer duque de Gandía, y de Juana de Aragón, nieta del rey Fernando el Católico. Por parte de padre era bisnieto del papa Alejandro VI. En 1528 llegó a la corte del emperador Carlos V. Un año después, por mediación de la emperatriz Isabel, se casó con la portuguesa Leonor de Castro y recibió el título de marqués de Lombay.

En 1539 murió la emperatriz y Francisco acompañó su cuerpo hasta Granada. La bula de canonización relata que la vista de su rostro desfigurado, descubierto para identificar el cadáver, lo conmovió tan hondamente que resolvió dejar el mundo si sobrevivía a su esposa; después solía decir que la muerte de la emperatriz le había dado la vida. Ese mismo año fue nombrado virrey de Cataluña. Ayudó generosamente a los pobres y comenzó a cartearse con san Ignacio de Loyola. A la muerte de su padre, en 1543, se convirtió en duque de Gandía; allí fundó una universidad, en la que él mismo obtuvo el doctorado en teología.

En 1546 murió su esposa. En 1548, con el permiso de Pablo III, hizo en secreto los votos en la Compañía de Jesús, conservando por el momento el ducado para asegurar el futuro de sus hijos. En 1550 viajó a Roma, pero al saber que Julio III quería crearlo cardenal, regresó a España. En 1551, con el consentimiento de Carlos V, cedió sus títulos y bienes a su hijo primogénito y recibió la ordenación sacerdotal. También más tarde rechazó la dignidad cardenalicia.

Se hizo célebre como predicador en España y Portugal. En 1554 Ignacio lo nombró comisario general de la orden en España, donde por entonces surgieron muchas casas y colegios nuevos. En 1565, tras la muerte de Diego Laínez, fue elegido prepósito general en contra de su voluntad. Durante los siete años de su gobierno publicó las reglas de la orden, apoyó la construcción de la iglesia del Gesù y envió jesuitas a Florida, Nueva España y Perú. En 1567 admitió en el noviciado de Roma a san Estanislao de Kostka.

En 1571 Pío V le pidió que acompañara al cardenal Michele Bonelli en una legación a España, Portugal y Francia relativa a la liga contra los turcos. El viaje agotó a Francisco, que ya estaba enfermo. Según la bula de canonización, al volver a Roma pronunció con alegría las palabras de Simeón «Nunc dimittis servum tuum, Domine». Murió en Roma en la noche del 30 de septiembre al 1 de octubre de 1572.

El papa Urbano VIII lo beatificó en 1624 y Clemente X lo canonizó el 12 de abril de 1671, junto con otros cuatro santos, entre ellos Rosa de Lima. La bula de canonización fijó su memoria el 3 de octubre, día en que la celebran los jesuitas.