
San Francisco de Asís
Fraile · † 1226
Diácono, fundador de la Orden de los Hermanos Menores, patrono de Italia
San Francisco de Asís, llamado el Pobrecillo, fue diácono y fundador de la Orden de los Hermanos Menores. Dejó una vida acomodada para imitar a Cristo en la pobreza y la humildad, y en los pobres y los marginados vio a sus hermanos. Es uno de los santos más conocidos y queridos de la Iglesia. Su memoria litúrgica se celebra el 4 de octubre.
Nació en Asís, en Umbría, entre finales de 1181 y principios de 1182, hijo del rico comerciante de telas Pietro di Bernardone y de Pica. Pasó una juventud despreocupada, atraído por los ideales caballerescos. A los veinte años tomó parte en la guerra entre Asís y Perusa, fue hecho prisionero y enfermó. Tras su regreso a casa comenzó en él un lento cambio.
A este período pertenecen el encuentro con un leproso, a quien Francisco besó, y la oración ante el crucifijo en la pequeña iglesia abandonada de San Damián, probablemente en 1205. Allí oyó estas palabras: «Ve, Francisco, y repara mi Iglesia en ruinas». Al principio las entendió al pie de la letra y se puso a reconstruir la capilla. Cuando su padre le reprochó que diera con demasiada generosidad a los pobres, Francisco se despojó de sus vestidos ante el obispo de Asís y renunció a la herencia paterna. Desde entonces vivió como un ermitaño.
En 1208, al escuchar el Evangelio del envío de los apóstoles, comprendió que debía vivir en pobreza y anunciar la palabra de Dios. Se le unieron los primeros compañeros, con quienes en 1209 fue a Roma. El papa Inocencio III los acogió con benevolencia y aprobó su forma de vida. Los hermanos se establecieron junto a la pequeña iglesia de Santa María de los Ángeles, llamada la Porciúncula. Santa Clara siguió los pasos de Francisco, y con ella comienza la orden de las clarisas; con el tiempo surgió también una tercera orden, para los laicos. El papa Honorio III confirmó definitivamente la Regla de los Hermanos Menores el 29 de noviembre de 1223. El propio Francisco no recibió la ordenación sacerdotal y permaneció diácono hasta el final de su vida.
En 1219, en tiempos de las cruzadas, Francisco llegó a Egipto y se encontró con el sultán Malik al-Kamil, que lo recibió con benevolencia. En la Navidad de 1223, en Greccio, preparó un pesebre con heno, un buey y un asno, junto al cual se celebró la Misa; de este acontecimiento procede la tradición del pesebre navideño. En 1224, en el eremitorio del monte La Verna, recibió los estigmas, las señales de la pasión de Cristo. Ya gravemente enfermo, compuso el Cántico de las criaturas, en el que alaba a Dios por todas las criaturas.
Murió al anochecer del 3 de octubre de 1226 junto a la Porciúncula, recostado sobre la tierra desnuda, como él mismo había deseado. Dos años después, en 1228, el papa Gregorio IX lo proclamó santo. Poco después se construyó en Asís una basílica, que guarda su sepulcro y a la que todavía hoy acuden numerosos peregrinos. En 1939 el papa Pío XII lo proclamó, junto con santa Catalina de Siena, patrono principal de Italia, y en 1979 san Juan Pablo II lo proclamó patrono de los ecologistas.