
San Fidel de Sigmaringa
Sacerdote · 1578-1622
Presbítero y mártir, capuchino, antes abogado de los pobres
San Fidel de Sigmaringa fue un capuchino alemán, sacerdote y mártir. Antes de entrar en la orden fue jurista y lo llamaban el abogado de los pobres. Murió asesinado en 1622 durante una misión en los Grisones, en la actual Suiza. La Iglesia lo recuerda el 24 de abril.
Nació en 1578 en Sigmaringa con el nombre de Markus Roy, hijo del burgomaestre de la ciudad; obras más antiguas dan el año 1577. Estudió en la universidad de Friburgo de Brisgovia, donde en 1603 obtuvo el doctorado en filosofía. De 1604 a 1610 acompañó como preceptor a jóvenes nobles en sus viajes por Francia, España e Italia. En 1611 se doctoró en ambos derechos.
Después ejerció como jurista en Ensisheim, en Alsacia, ante el gobierno de la Austria Anterior. Defendía a quienes no podían pagar un abogado, y de ahí le vino su sobrenombre. Sin embargo, la deshonestidad que encontraba en los tribunales lo apartó de esa profesión. En otoño de 1612 recibió la ordenación sacerdotal y el 4 de octubre ingresó en los capuchinos de Friburgo. Recibió el nombre de Fidel, en alusión a las palabras del Apocalipsis: «Sé fiel hasta la muerte y te daré la corona de la vida».
Tras los estudios de teología predicó y confesó, y desde 1618 fue guardián de varios conventos, en sus últimos años en Feldkirch, en el Vorarlberg. Hablaba con sencillez y claridad, y gracias a él muchos protestantes abrazaron la fe católica. Durante una epidemia atendió con valentía a los enfermos. Escribió también para sí mismo unos ejercicios espirituales, que después se publicaron muchas veces.
En 1621 sus superiores lo enviaron a una misión en los Grisones, que el obispo de Coira pedía desde hacía años. La mayoría de los habitantes de aquellos valles había abrazado la confesión reformada. Desde finales de 1621 Fidel predicó en Maienfeld y en el valle del Prättigau, ocupado entonces por tropas austríacas. La Congregación de Propaganda Fide, creada en Roma en 1622, le confió la dirección de esta misión. Sin embargo, muchos habitantes veían en los misioneros aliados de una potencia extranjera, y en la primavera de 1622 estalló en el valle una sublevación contra los austríacos.
El 24 de abril de 1622 celebró la misa y predicó en Grüsch, y después se dirigió a Seewis. Durante su sermón en la iglesia del lugar estalló un tumulto y unos campesinos armados lo atacaron. Fidel salió fuera, donde lo rodearon hombres armados. Según los relatos, le exigieron que renegara de la fe católica. Se negó y murió a golpes, perdonando a sus asesinos. Su cuerpo reposa en la catedral de Coira, y su cabeza se conserva en la iglesia de los capuchinos de Feldkirch.
Benedicto XIII lo declaró beato en 1729, y Benedicto XIV lo canonizó el 29 de junio de 1746. La Iglesia lo venera como el primer mártir de la Congregación de Propaganda Fide; así lo llamó también Pío XI en el tercer centenario de su muerte. Es patrono de los juristas.