
San Felipe Howard
Mártir · 1557-1595
Mártir, conde de Arundel, esposo y padre, prisionero en la Torre de Londres
San Felipe Howard, conde de Arundel, fue un aristócrata inglés, esposo y padre, que tras abrazar la fe católica pasó más de diez años en la Torre de Londres y allí murió. Pertenece al grupo de los Cuarenta Mártires de Inglaterra y Gales. La Iglesia lo recuerda el 19 de octubre.
Nació el 28 de junio de 1557 en Londres, hijo de Thomas Howard, duque de Norfolk. Su padrino de bautismo fue el rey de España Felipe II, esposo de la reina María Tudor. Sin embargo, fue educado como protestante. En 1572 su padre fue decapitado por orden de la reina Isabel I. Felipe estudió en Cambridge y, siendo todavía un muchacho, fue casado con Anne Dacre. En 1580 heredó de su abuelo materno el título de conde de Arundel.
En la corte de Isabel I gozó en su juventud del favor de la reina y llevó una vida alejada de la fe, y durante un tiempo descuidó también a su esposa. El cambio comenzó en 1581, cuando en la Torre asistió a la disputa de un jesuita preso, san Edmundo Campion, con teólogos anglicanos. Se reconcilió con su esposa, que ya antes se había hecho católica, y el 30 de septiembre de 1584 el jesuita William Weston lo recibió en la Iglesia católica.
En abril de 1585 decidió abandonar Inglaterra para profesar libremente su fe en el extranjero. El barco fue detenido en el mar y el conde fue encerrado en la Torre. Fue condenado a una multa de diez mil libras y a prisión durante el tiempo que la reina quisiera. Tras la derrota de la Armada española fue juzgado de nuevo, acusado de haber rezado por la victoria de los invasores. Se dictó una sentencia de muerte, que nunca se ejecutó.
En la prisión dedicaba cada día muchas horas a la oración y a la penitencia. Sobre la chimenea de su celda en la torre Beauchamp grabó una frase en latín que todavía hoy puede verse allí: «Quanto plus afflictionis pro Christo in hoc saeculo, tanto plus gloriae cum Christo in futuro», es decir: cuanta más aflicción por Cristo en este mundo, tanta más gloria con Cristo en el venidero. Nunca vio a su hijo, que nació después de su encarcelamiento. Cuando hacia el final de su vida pidió ver a su esposa y a su hijo, se le respondió que la condición era asistir a un oficio anglicano, tras el cual recobraría también la libertad. Se negó.
Murió en la Torre el 19 de octubre de 1595, a los 38 años, consumido por la penuria y los padecimientos de la prisión. Aunque no murió en el cadalso, la Iglesia lo venera como mártir. Fue sepultado en la capilla de San Pedro ad Vincula de la Torre, y en 1624 su viuda retiró de allí sus restos, que hallaron reposo en Arundel.
Pío XI lo beatificó el 15 de diciembre de 1929. Pablo VI lo canonizó el 25 de octubre de 1970 junto con otros treinta y nueve mártires de Inglaterra y Gales, y en la homilía citó sus palabras: lamentaba tener una sola vida que ofrecer por esta noble causa. Desde 1971 sus reliquias reposan en la catedral de Arundel, dedicada a Nuestra Señora y a san Felipe Howard.