
San Estanislao Papczyński
Sacerdote · 1631-1701
Presbítero, fundador de los Padres Marianos, predicador
Jan Papczyński nació en una familia numerosa (tenía un hermano, Piotr, y seis hermanas), hijo del herrero Tomasz y de Zofia, de soltera Tacikowska. Le costó mucho aprender a leer y escribir. De niño jugaba de forma distinta a los demás niños. Construía pequeños «altarcitos» y organizaba procesiones parecidas a las de la iglesia. Desde su temprana juventud se distinguió por una gran devoción a la Divina Providencia, a la Pasión del Señor, al Santísimo Sacramento y a la Santísima Virgen María, y fue también un ardiente promotor de la oración por las almas del purgatorio.
Tras terminar la escuela parroquial elemental de tres años y dos cursos de gramática, en 1646 se dirigió a Jarosław para completar el tercer curso en el colegio de los jesuitas. Al cabo de unos meses de estudio dejó Jarosław y se marchó a Leópolis para continuar su formación. Allí contrajo una grave enfermedad, a consecuencia de la cual anduvo durante un tiempo errante por las calles pidiendo limosna. Encontrado por su padre, volvió a casa y, una vez recuperada la salud, se dirigió en 1649 al colegio de los escolapios de Podoliniec, donde completó el tercer curso de gramática. Después, a causa de una epidemia de peste y del cierre de la escuela escolapia, regresó a casa y continuó sus estudios con los jesuitas en Leópolis y luego en Rawa Mazowiecka, donde terminó retórica y un curso de filosofía de dos años. Era un joven religioso, mortificado, enamorado del estudio y de la oración y devoto de la Madre de Dios, rasgos que había heredado del ambiente de su hogar y de sus piadosos padres.
Sus padres le buscaron como esposa a una joven hermosa y con buena dote. Él, sin embargo, soñaba con algo completamente distinto. En julio de 1654 dejó la casa familiar. Tomó el hábito en la orden de los escolapios y recibió el nombre de Estanislao de Jesús María. Al cabo de un año se trasladó a Varsovia para estudiar teología, y allí, el 22 de julio de 1656, hizo los votos religiosos.
El año 1670 fue decisivo en la vida de Estanislao Papczyński. En aquel tiempo dejó la orden de los escolapios. Consideraba que algunos de sus hermanos habían abandonado el fervor primitivo en la observancia de los votos y dedicaban demasiado tiempo a los placeres mundanos. Él mismo renovó la promesa de perseverar en la estricta observancia de los consejos evangélicos. En septiembre de 1670 vistió un hábito blanco que debía simbolizar la pureza inmaculada de la Madre de Dios. Quería imitarla hasta el final de su vida. Deseaba fundar una orden masculina consagrada al culto de la Virgen María Inmaculada. La realización de este deseo le llevó más de una década.
San Estanislao de Jesús María Papczyński murió el 17 de septiembre de 1701 en Góra Kalwaria, siendo ya superior general de la Congregación de los Padres Marianos, la primera orden masculina fundada en Polonia. Las numerosas gracias obtenidas por quienes rezaban ante la tumba del padre Estanislao le valieron el título de «famoso por sus milagros». Así llamó al fundador de los marianos la Dieta de Coronación del rey Estanislao Poniatowski en 1764, al presentar una petición a la Sede Apostólica para su beatificación.
Hasta hoy sus restos mortales reciben veneración en la pequeña iglesia de Marianki, en Góra Kalwaria. La beatificación del padre Estanislao la presidió el 16 de septiembre de 2007 en Licheń el cardenal Tarcisio Bertone, legado pontificio. El 5 de junio de 2016 el papa Francisco lo canonizó. Su memoria litúrgica se celebra el 18 de mayo, día de su nacimiento.
Antes de la ceremonia de beatificación, los padres marianos, empleando métodos modernos de antropología, sometieron el cráneo extraído de la tumba del beato a una reconstrucción informática en el Departamento de Medicina Legal de la Universidad de Medicina de Poznan, con el fin de ilustrar el aspecto de su rostro. Como resultado de estos estudios se elaboró un retrato de su rostro.
Al padre Papczyński se le llama a veces «el duro con hábito». No se dejaba desanimar. No permitió que le robaran la esperanza. A sus hermanos de comunidad les recomendaba: «Hermanos, recen por las almas del purgatorio, porque sufren tormentos insoportables». Sabía que muchos soldados morían sin haberse reconciliado con Dios. Era consciente también de que una gran multitud de personas moría a causa de las frecuentes epidemias. Predicaba que el deber del cristiano es ayudarlas con la oración. Testimonios procedentes de distintas partes del mundo permiten observar que pueden contar con un apoyo especial de la oración de san Estanislao las familias sin hijos, las madres con embarazos de riesgo, las personas con adicciones, las familias en conflicto y los niños y jóvenes con dificultades de aprendizaje.