San Espiridón de Tremitunte
Obispo
Obispo de Tremitunte en Chipre, pastor de ovejas, padre de familia
San Espiridón fue en el siglo IV obispo de Tremitunte, en Chipre. Antes de ser pastor de la Iglesia apacentaba ovejas, y por humildad no abandonó esta ocupación ni siquiera siendo obispo. El Martirologio Romano lo llama verdadero pastor de ovejas, cuyas obras admirables eran celebradas por todos. La Iglesia lo recuerda el 12 de diciembre.
Casi todo lo que se sabe de él lo transmitieron los antiguos historiadores de la Iglesia: Rufino de Aquilea, Sócrates Escolástico y Sozomeno. No conocemos el año de su nacimiento. Sozomeno escribe que era campesino y que tenía mujer e hijos; por su nombre se conoce a una hija, Irene, que vivió en virginidad y murió antes que su padre. Según Sócrates, Espiridón se distinguía ya como pastor de ovejas por una santidad tal que se le confió el obispado de Tremitunte, la actual Tremetousia.
Según los relatos que circulaban sobre él en Chipre, una noche unos ladrones se introdujeron en su redil, pero una fuerza invisible los retuvo allí hasta la mañana. El obispo los liberó, los exhortó a vivir de un trabajo honrado y les regaló un carnero, para que no hubieran velado en vano. En otra ocasión alguien vino a reclamar un objeto de valor confiado a la custodia de Irene, que había muerto sin decir a nadie dónde lo había escondido. Se cuenta que Espiridón fue entonces a la tumba de su hija, le preguntó por el depósito y recibió respuesta.
Sozomeno añade que Espiridón repartía entre los pobres una parte de su cosecha y prestaba otra a los necesitados sin interés. A un viajero cansado que llegó a su casa durante la Cuaresma mandó servirle carne de cerdo salada, porque en casa no había pan ni harina, y comió con él, recordando que para los puros todo es puro. Y cuando el docto obispo Trifilio, al citar el Evangelio, sustituyó una palabra sencilla del texto por otra más refinada, Espiridón le preguntó delante de todos si era mejor que Aquel que la había pronunciado.
Rufino y Sócrates nombran a Espiridón entre los obispos reunidos en el año 325 en el Concilio de Nicea, aunque su nombre no figura en las listas de participantes que se conservan. San Atanasio lo nombra, junto a Trifilio, entre los obispos de Chipre que suscribieron las decisiones del sínodo de Sárdica, hacia el año 343.
El año de la muerte de Espiridón no es seguro; la tradición indica el 348. Su primera Vida la escribió a mediados del siglo VII el obispo Teodoro de Pafos. Las reliquias del santo fueron trasladadas a finales del siglo VII a Constantinopla y, a mediados del siglo XV, cuando la ciudad fue conquistada por los turcos, a la isla de Corfú. Allí reposan hasta hoy en la iglesia que lleva su nombre, y los habitantes lo veneran como patrono de la isla.
Espiridón es venerado como santo desde la Antigüedad, sin canonización formal. El Oriente cristiano lo llama el Taumaturgo y celebra también su memoria el 12 de diciembre. El antiguo Martirologio Romano lo recordaba el 14 de diciembre y lo contaba entre los confesores mutilados durante las persecuciones; la edición actual no repite esta noticia. El papa Francisco, al visitar Chipre en 2021, lo nombró entre los santos más conocidos y venerados de esa isla.