
San Enrique II
Realeza · † 1024
Emperador, esposo de santa Cunegunda, fundador de la diócesis de Bamberg
San Enrique II fue duque de Baviera, rey de Germania y emperador romano. Según el Martirologio Romano, junto con su esposa, santa Cunegunda, se esforzó por renovar la vida de la Iglesia y difundir la fe, y por celo misionero estableció varias sedes episcopales y fundó monasterios. La Iglesia lo recuerda el 13 de julio, día de su muerte.
Era hijo del duque de Baviera Enrique, llamado el Pendenciero, y de la princesa borgoñona Gisela. Nació un 6 de mayo, pero las fuentes discrepan sobre el año: se indica 973 o 978. Se formó en la escuela catedralicia de Hildesheim y después en Ratisbona, bajo la guía del obispo san Wolfgang. En 995, a la muerte de su padre, se convirtió en duque de Baviera.
Cuando en 1002 murió sin herederos el emperador Otón III, pariente suyo, Enrique reclamó la corona y el 7 de junio de ese año recibió en Maguncia la unción y la coronación como rey. En 1004 fue coronado rey de Italia en Pavía, y el 14 de febrero de 1014 el papa Benedicto VIII lo coronó emperador en la basílica de San Pedro. Estaba convencido de haber recibido su poder de Dios y gobernó con mano dura: pasó muchos años en guerras contra nobles rebeldes y contra sus vecinos.
Libró tres largas guerras contra Boleslao el Bravo de Polonia. En 1003 concertó contra él una alianza con los paganos veletos (lutici), por lo que fue criticado. A finales de 1008, san Bruno de Querfurt, misionero apoyado por Boleslao, le reprochó en una carta su alianza con paganos contra un soberano cristiano y lo exhortó a hacer la paz. Las guerras terminaron solo con la paz de Bautzen de 1018, que dejó a Boleslao Lusacia y Milsko.
Consideraba un deber el cuidado de la Iglesia. En 1007 obtuvo la creación de la diócesis de Bamberg, la dotó generosamente y construyó allí una catedral, consagrada en 1012. En 1020 recibió en Bamberg al papa Benedicto VIII. Apoyó la reforma monástica surgida de Cluny, y uno de sus consejeros fue el abad san Odilón. En 1022, junto con Benedicto VIII, presidió el sínodo de Pavía, que se pronunció contra el concubinato de los clérigos. Deseaba además que en la misa dominical se recitara el Credo.
El matrimonio de Enrique y Cunegunda no tuvo hijos. Una tradición posterior sostenía que los esposos, de común acuerdo, vivían en castidad, pero los historiadores consideran este relato una leyenda. Enrique murió el 13 de julio de 1024 en el palacio de Grona, cerca de Gotinga, y fue sepultado en la catedral de Bamberg.
El papa Eugenio III lo canonizó en 1146, e Inocencio III canonizó a Cunegunda en 1200. Los oblatos benedictinos veneran a Enrique como su patrono. Benedicto XVI, al escribir en 2006 a la archidiócesis de Bamberg por su milenario, la llamó diócesis de san Enrique, y a Enrique y Cunegunda, la santa pareja imperial que la fundó.