San Elredo de Rieval

Monje · † 1167

Abad, cisterciense de Rieval, autor de un tratado sobre la amistad espiritual

San Elredo de Rieval fue abad cisterciense en el norte de Inglaterra y un estimado escritor espiritual del siglo XII, llamado el Bernardo del Norte. Antes de entrar en el monasterio sirvió en la corte del rey de Escocia. Se le recuerda como padre bondadoso de sus monjes y maestro de la amistad vivida en Cristo. El Martirologio Romano lo conmemora el 12 de enero.

Nació hacia 1110 en Hexham, en el norte de Inglaterra; el año exacto no es seguro. Su padre, Eilaf, era el sacerdote de la iglesia del lugar, pues en Inglaterra había todavía entonces clérigos casados. Siendo adolescente, Elredo llegó a la corte de David I, rey de Escocia e hijo de santa Margarita. Allí creció junto al príncipe Enrique y con el tiempo llegó a ser mayordomo de la casa real.

En 1134, mientras atendía asuntos del rey ante el arzobispo de York, visitó la abadía de Rieval. La habían fundado dos años antes unos monjes que san Bernardo había enviado desde Claraval. La vida austera y sencilla de los cistercienses conmovió tanto a Elredo que pidió ser admitido en la comunidad. En 1142 el abad Guillermo lo envió a Roma por asuntos de la Iglesia y, a su regreso, le confió la formación de los novicios.

En 1143 Elredo fue puesto al frente de la nueva fundación de Revesby, y en 1147 llegó a ser abad de Rieval. Gobernó la abadía durante veinte años. Su discípulo Walter Daniel dejó escrito que en Rieval todos, débiles y fuertes, debían encontrar un lugar de paz, y que hacia el final de la vida del abad la comunidad contaba con más de seiscientos monjes y hermanos conversos. Elredo visitaba los monasterios dependientes de Rieval y aconsejaba a obispos y gobernantes.

Empezó a escribir a petición de san Bernardo de Claraval. Así nació El espejo de la caridad, su primera obra; la Iglesia lee un pasaje de este libro en la Liturgia de las Horas durante la Cuaresma. La más conocida es La amistad espiritual, un diálogo en el que Elredo enseña que la verdadera amistad nace en Cristo, crece en Él y conduce a Él. Para su hermana, que vivía como reclusa, compuso una regla de vida en la soledad. Dejó también sermones, una oración del abad por los hermanos que le habían sido confiados y obras históricas, entre ellas una vida de san Eduardo el Confesor.

En los últimos años de su vida estuvo gravemente enfermo. Se le permitió vivir en un alojamiento aparte junto a la enfermería, desde donde siguió gobernando la abadía. Murió en Rieval el 12 de enero de 1167 y fue sepultado en la sala capitular, junto al primer abad, Guillermo. Poco después su discípulo Walter Daniel escribió la vida del abad, hasta hoy la fuente principal de lo que se sabe del santo.

Los monjes veneraron enseguida a Elredo como santo y a comienzos del siglo XIII trasladaron sus reliquias a la iglesia abacial. No hubo canonización formal, pero en 1476 el capítulo general de los cistercienses aprobó la celebración de su fiesta el 12 de enero. La abadía fue suprimida en 1538 bajo Enrique VIII y de ella quedan unas ruinas imponentes. El Martirologio Romano menciona a Elredo en la fecha de su muerte.