San Eligio

Obispo · † 660

Obispo, orfebre y consejero del rey Dagoberto, fundador de monasterios

San Eligio fue orfebre y consejero de los reyes francos de la dinastía merovingia, y después obispo de Noyon y Tournai. Es venerado como patrono de los orfebres y de todos los que trabajan los metales. El Martirologio Romano lo conmemora el 1 de diciembre.

Nació en Chaptelat, cerca de Limoges, en una familia galorromana. El año de su nacimiento no es seguro; suele situarse en torno al 588. Su padre advirtió las dotes del hijo y lo puso de aprendiz con el orfebre Abbón, que dirigía la casa de la moneda de Limoges.

Ya como artesano formado, Eligio llegó a la corte del rey Clotario II. El soberano le encargó un trono de oro y piedras preciosas. Según su Vida, con el metal que se le había confiado Eligio hizo dos tronos en lugar de uno, y esta honradez le ganó la confianza del rey. Se le confió la casa de la moneda real. Durante el reinado de Dagoberto I, desde el 629, fue uno de los consejeros más cercanos del soberano y llevó a cabo con éxito, en su nombre, una embajada ante Judicael, señor de los bretones.

Destinaba a la limosna los bienes que había ganado. En Marsella rescataba a los cautivos que se vendían como esclavos en el puerto. Realizó relicarios y adornó los sepulcros de los santos, entre ellos san Martín de Tours, san Dionisio y santa Genoveva. En el 632 fundó un monasterio en Solignac, cerca de Limoges, y en París un monasterio femenino dirigido por santa Áurea.

Tras la muerte de Dagoberto, en el 639, Eligio dejó la corte junto con su amigo san Audoeno, y ambos recibieron la ordenación sacerdotal. El 13 de mayo del 641 fueron consagrados obispos juntos: Audoeno recibió Ruan, y Eligio la diócesis de Noyon y Tournai. La mayoría de sus habitantes eran paganos. Por eso el obispo anunció el Evangelio en Flandes, en los alrededores de Amberes, Gante y Cortrique, y entre los frisones. En Noyon fundó un monasterio femenino y, tras el hallazgo del sepulcro de san Quintín, levantó una iglesia en su honor.

De sus escritos, es sin duda auténtica la carta a san Desiderio, obispo de Cahors. Se le atribuye también un sermón en el que previene a los fieles contra las supersticiones paganas y los exhorta a orar, a recibir la Eucaristía y a hacer la señal de la cruz; sin embargo, la autoría de las homilías transmitidas bajo su nombre es incierta. Eligio murió en Noyon el 1 de diciembre del 660, tras diecinueve años de ministerio episcopal, y allí fue sepultado. La reina santa Batilde, que apreciaba sus consejos, se puso en camino para visitarlo, pero llegó después de su muerte.

Su Vida fue escrita por san Audoeno; el texto que se conserva fue reelaborado más tarde. Eligio vivió mucho antes de que existieran los procesos de canonización, y la Iglesia lo venera como santo desde la Alta Edad Media, especialmente en Francia y en Flandes. Lo eligieron como patrono los orfebres, los herreros y los demás artesanos que trabajan los metales. Leyendas posteriores sobre caballos hicieron que lo invoquen también los herradores y quienes cuidan de los caballos. El papa Pablo VI, al recibir en 1966 a orfebres italianos, lo recordó como su protector.