San Edmundo, rey y mártir

Mártir

Mártir, rey de los anglos orientales, muerto por los invasores daneses

San Edmundo fue rey de los anglos orientales. Murió a manos de los invasores daneses paganos y desde hace más de mil años es venerado como mártir. La Iglesia lo conmemora el 20 de noviembre, día de su muerte.

De sus orígenes y de su juventud se sabe poco. Reinó en Anglia Oriental, un reino que abarcaba los actuales condados de Norfolk y Suffolk. La tradición refiere que subió al trono en 855, siendo todavía adolescente. Abón de Fleury, autor del relato más antiguo de su martirio, lo presenta como un soberano manso y justo, generoso con los necesitados, padre de las viudas y de los huérfanos.

En su tiempo Inglaterra era devastada por un gran ejército danés. La Crónica anglosajona, redactada todavía en el mismo siglo, habla de la muerte de Edmundo en pocas palabras: el ejército de los invasores atravesó Mercia hasta Anglia Oriental y estableció sus cuarteles de invierno en Thetford, aquel invierno el rey le presentó batalla, los daneses vencieron, mataron al rey y ocuparon todo el país. El Martirologio Romano lo recuerda como un rey apresado en la lucha contra los invasores paganos y martirizado por la fe de Cristo.

Los detalles se conocen por el relato que Abón puso por escrito más de cien años después. Se remitía al arzobispo Dunstán, quien en su juventud lo había oído de un anciano que juraba haber sido el escudero del rey. Según esta tradición, el jefe de los daneses, Ivar, exigió que Edmundo le entregara una parte de sus tesoros y reinara en adelante como subordinado suyo. El rey respondió que no se sometería a un jefe pagano, a menos que este abrazara primero la fe cristiana. Fue apresado, golpeado, atado a un árbol, azotado y atravesado con flechas, y como seguía invocando el nombre de Cristo, fue decapitado.

El mismo relato dice que los daneses arrojaron la cabeza del rey a la espesura de un bosque. Quienes la buscaban oyeron el grito «¡Aquí, aquí, aquí!» y la encontraron entre las patas de un lobo que la custodiaba. Por eso se representa a san Edmundo con flechas y con un lobo. Abón llama a aquel bosque Haegelisdun. El lugar no ha podido identificarse, y una antigua tradición señalaba Hoxne, en el condado de Suffolk.

El culto del rey mártir se difundió rápidamente: ya antes de terminar el siglo IX, en las tierras ocupadas por los daneses se acuñaban monedas con el nombre del santo rey Edmundo. En el siglo X su cuerpo fue trasladado a Beodricesworth, la actual Bury St Edmunds. Hacia 1020 se establecieron allí los benedictinos, y su abadía llegó a ser una de las más ricas de Inglaterra y meta de peregrinaciones. En la Edad Media se tenía a Edmundo por uno de los patronos de Inglaterra. La abadía fue suprimida en 1539 y la suerte posterior de las reliquias no es segura.

El día de su muerte, el 20 de noviembre, lo da Abón. En cuanto al año, las fuentes difieren: la Crónica anglosajona registra la muerte del rey bajo el año 870 y muchas obras más antiguas dan el mismo año, pero los historiadores refieren hoy esa noticia a noviembre de 869. Edmundo no fue canonizado mediante un proceso formal: su culto, vivo ya a finales del siglo IX, es más antiguo que tales procesos.