San Columbano
Monje · † 615
Abad, misionero venido de Irlanda, fundador de los monasterios de Luxeuil y Bobbio
San Columbano fue un monje, abad y misionero irlandés que, entre los siglos VI y VII, anunció el Evangelio y fundó monasterios en la Galia y en el norte de Italia. Los más célebres son Luxeuil y Bobbio. La Iglesia lo recuerda el 23 de noviembre.
Nació en la provincia de Leinster, en Irlanda. Benedicto XVI indica que fue hacia el año 543, pero no se conoce la fecha exacta. Estudió con el abad Sinell en Cleenish y con unos veinte años entró en el monasterio de Bangor, dirigido por el abad Comgall. Allí pasó muchos años en la oración y el estudio, y allí fue ordenado sacerdote.
Tenía unos cincuenta años cuando, siguiendo el ideal irlandés de la peregrinación por Cristo, dejó la isla con doce compañeros. Hacia el año 590 llegaron a la Galia y recibieron del rey de los francos las ruinas de la fortaleza romana de Annegray. Su vida pobre, sostenida por el trabajo de sus manos, atraía a peregrinos, penitentes y jóvenes que pedían ser admitidos en la comunidad. Pronto surgió un segundo monasterio en Luxeuil y después un tercero en Fontaine.
En Luxeuil Columbano pasó casi veinte años. Allí escribió una regla para los monjes y un libro penitencial, gracias al cual se difundió en el continente la confesión privada y reiterada, con una penitencia fijada según la gravedad del pecado. Estas novedades, junto con el modo irlandés de calcular la fecha de la Pascua, lo enfrentaron con los obispos de la región. Pidió a los papas Gregorio Magno y Bonifacio IV poder conservar la tradición irlandesa. En una carta al primero de ellos, escrita hacia el año 600, hablaba de la Iglesia «de toda Europa».
Cuando reprendió con dureza al rey Teodorico II por su adulterio, se ganó la enemistad de la corte y en el año 610 fue expulsado de Luxeuil junto con los monjes irlandeses. La nave en la que los devolvían a Irlanda encalló cerca de la orilla, y los monjes remontaron el Rin y se establecieron en la región de Bregenz, junto al lago de Constanza, para anunciar el Evangelio a los alamanes. Cuando Columbano siguió su camino, allí se quedó su discípulo Galo, de cuyo eremitorio nació más tarde la abadía de San Galo.
Con la mayor parte de sus discípulos Columbano cruzó los Alpes y llegó a Italia, donde la corte longobarda lo acogió con benevolencia. La Iglesia estaba allí desgarrada por el arrianismo y el cisma, por eso Columbano escribió contra los arrianos y, en una carta al papa Bonifacio IV, abogó por el restablecimiento de la unidad. En el año 612 o 613 recibió del rey Agilulfo un terreno en Bobbio y fundó allí su último monasterio, que más tarde se hizo célebre por su biblioteca. Murió en Bobbio en el año 615; Benedicto XVI indica el 23 de noviembre como el día de su muerte.
Las reliquias de Columbano descansan en la cripta de la basílica abacial de Bobbio. Es venerado como santo desde la alta Edad Media, desde un tiempo en que aún no existía un proceso formal de canonización; su vida fue escrita ya en el siglo VII por el monje Jonás de Bobbio. Benedicto XVI le dedicó una catequesis el 11 de junio de 2008 y lo llamó uno de los Padres de Europa.