San Claudio de la Colombière

Sacerdote · 1641-1682

Presbítero, jesuita, confesor de santa Margarita María, apóstol del Corazón de Jesús

San Claudio de la Colombière fue un jesuita francés, predicador y director espiritual. Como confesor de santa Margarita María Alacoque en Paray-le-Monial, reconoció la autenticidad de sus revelaciones y fue el primero en difundir la devoción al Corazón de Jesús. El Martirologio Romano lo recuerda el 15 de febrero, día de su muerte.

Nació el 2 de febrero de 1641 en Saint-Symphorien-d'Ozon, en el Delfinado, en la familia de un notario. Estudió en Vienne y en Lyon. Apreciaba la amistad, la literatura y el arte, y él mismo confesó más tarde que, al elegir la vida religiosa, sentía por ella una gran aversión. Aun así, a los diecisiete años entró en el noviciado de los jesuitas en Aviñón.

Allí hizo sus primeros votos y durante cinco años enseñó gramática y literatura. En 1666 fue enviado a París para estudiar teología, donde fue también preceptor de los hijos de Colbert, ministro de Luis XIV. Después de su ordenación sacerdotal volvió a Lyon y pronto se dio a conocer como predicador. En 1674, durante la tercera probación, hizo voto de observar fielmente todas las constituciones y reglas de la orden.

El 2 de febrero de 1675 hizo la profesión solemne y fue nombrado rector del colegio de los jesuitas de Paray-le-Monial. En el monasterio de la Visitación de aquella ciudad, sor Margarita María Alacoque, a quien Cristo revelaba su Corazón, vivía en una dolorosa incertidumbre. Según su testimonio, el Señor le había prometido enviarle a su «siervo fiel y amigo perfecto». El padre Claudio reconoció como auténticas sus experiencias y le mandó ponerlas por escrito. Cuando en junio de 1675 ella le transmitió la petición del Señor de instituir una fiesta en honor de su Corazón, aceptó esta misión y se ofreció él mismo a ese Corazón.

En 1676 partió para Londres como predicador de la duquesa de York, María de Módena, esposa del futuro rey Jacobo II. Predicaba en la capilla del palacio de St. James, se dedicaba a la dirección espiritual y preparaba para la reconciliación con la Iglesia a muchos que la habían abandonado. «Podría escribir un libro sobre la misericordia de la que Dios me ha hecho testigo desde que estoy aquí», escribía al cabo de un año. El trabajo y el clima minaron su salud; aparecieron los síntomas de una grave enfermedad pulmonar.

A finales de 1678, cuando Inglaterra estaba sacudida por los rumores de una supuesta conspiración papista, fue acusado falsamente y arrestado. Pasó tres semanas en la cárcel de King's Bench, tras lo cual fue expulsado del país por decreto real. Regresó a Francia gravemente enfermo; en Lyon fue todavía padre espiritual de los jóvenes jesuitas. En el verano de 1681 fue enviado de nuevo a Paray-le-Monial, donde murió el 15 de febrero de 1682, primer domingo de Cuaresma, tras una fuerte hemorragia. Tenía 41 años.

El papa Pío XI lo beatificó el 16 de junio de 1929 y Juan Pablo II lo canonizó el 31 de mayo de 1992 en la Basílica Vaticana. Ya el 5 de octubre de 1986 el mismo papa había rezado junto a su tumba en Paray-le-Monial y lo había llamado el primero en difundir el mensaje de santa Margarita María. Dejó sermones, cartas y apuntes de ejercicios espirituales.