San Cayetano de Thiene
Sacerdote · 1480-1547
Presbítero, fundador de los teatinos, cuidador de enfermos incurables
San Cayetano de Thiene fue un sacerdote italiano que abandonó su carrera en la Curia papal para servir a los enfermos incurables y renovar la vida del clero. Junto con Gian Pietro Carafa fundó la primera orden de clérigos regulares, llamados teatinos. Su memoria se celebra el 7 de agosto.
Nació en octubre de 1480 en Vicenza, en la noble familia de los condes de Thiene. En Padua obtuvo el doctorado en ambos derechos, canónico y civil. Después se trasladó a Roma, donde bajo los pontificados de Julio II y León X trabajó en la Curia como escritor de cartas pontificias, con la dignidad de protonotario apostólico.
Allí ingresó en el Oratorio del Divino Amor, una cofradía que unía la oración con el servicio a los enfermos. Él mismo atendía a los incurables en el hospital romano de Santiago. En 1516 fue ordenado sacerdote. En su Vicenza natal fundó un nuevo hospital, y en Venecia trabajó en el gran hospital de los incurables y sirvió con sus propias manos a los apestados. Repetía que las almas se purifican no con el fervor de los sentimientos, sino con el fervor de las obras.
Deseaba renovar la Iglesia comenzando por el clero. El 14 de septiembre de 1524, junto a la tumba de san Pedro en el Vaticano, emitió los votos religiosos con Gian Pietro Carafa, obispo de Chieti y futuro papa Pablo IV, y otros dos compañeros. Así nació la orden de clérigos regulares aprobada por Clemente VII. Por Teate, el nombre latino de Chieti, se les llamó teatinos. A ejemplo de la primera comunidad de Jerusalén renunciaron a sus bienes; sin rentas fijas y sin mendigar, vivían de ofrendas voluntarias, confiando en la Providencia.
En 1527, durante el saqueo de Roma, unos soldados apresaron a Cayetano y lo torturaron, creyendo que escondía riquezas. La bula de canonización cuenta que los religiosos encarcelados cantaban alegremente alabanzas y que un oficial español, conmovido, obtuvo su liberación. Los teatinos se refugiaron en Venecia. En 1533 Cayetano se puso al frente de una nueva casa en Nápoles. Rechazaba las fincas y las rentas fijas que se ofrecían a la comunidad, y a quienes dudaban de que los napolitanos fueran tan generosos como los venecianos les respondía que el Dios de Venecia es también el Dios de Nápoles. Allí servía a los pobres y a los enfermos incurables.
Murió en Nápoles el 7 de agosto de 1547, agotado por el trabajo y la enfermedad, afligido por los sangrientos disturbios en la ciudad. Juan Pablo II recordó que, según el testimonio concorde de sus biógrafos, en sus últimos días ofreció a Dios su vida por la paz de Nápoles. Desde hace siglos los napolitanos lo veneran como uno de los patronos de su ciudad. Urbano VIII lo beatificó en 1629 y Clemente X lo canonizó el 12 de abril de 1671.
Por su confianza en la Providencia divina se le llama el santo de la Providencia. Su culto es especialmente vivo en Argentina: como recordó el papa Francisco, el día de su memoria multitudes de fieles en Buenos Aires le rezan como patrono del pan y del trabajo.