San Camilo de Lelis
Sacerdote · 1550-1614
Presbítero, fundador de los camilos, patrono de los enfermos y hospitales
San Camilo de Lelis fue un sacerdote italiano que, tras una juventud turbulenta de soldado y jugador, dedicó su vida a los enfermos y fundó la Orden de los Clérigos Regulares Ministros de los Enfermos, llamados camilos. Es patrono de los enfermos, de los hospitales y de los enfermeros. La Iglesia lo recuerda el 14 de julio.
Nació el 25 de mayo de 1550 en Bucchianico, cerca de Chieti, en los Abruzos. Perdió pronto a su madre. Siguiendo el ejemplo de su padre, militar de carrera, se hizo mercenario y combatió en los ejércitos que guerreaban contra los turcos. En aquel tiempo se le abrió en una pierna una llaga dolorosa que ya no se curó en toda su vida. Su mayor debilidad era el juego: cuando en 1574 disolvieron su unidad, perdió todo lo que tenía y cayó en la miseria.
Para mantenerse, trabajó como peón en la construcción de un convento de capuchinos en Manfredonia. Durante un viaje al convento de San Giovanni Rotondo, uno de los frailes lo llevó aparte y le dijo que Dios es todo y lo demás es nada, y que hay que salvar el alma, que no muere. Aquellas palabras lo conmovieron profundamente y el 2 de febrero de 1575 Camilo decidió romper con su vida anterior. Dos veces ingresó en los capuchinos, pero cada vez tuvo que marcharse a causa de la llaga.
Para curarse ingresó en el hospital romano de San Giacomo de los Incurables. Allí comenzó a servir a los demás enfermos, y con el tiempo se le confió la supervisión de todo el personal del hospital. Deseó reunir a personas que cuidaran a los enfermos no por un salario, sino por amor de Dios. Por consejo de su director espiritual, san Felipe Neri, emprendió estudios en el Colegio Romano de los jesuitas y en 1584 fue ordenado sacerdote. Con sus compañeros servía a los enfermos en el gran hospital romano de Santo Spirito y en sus casas. En su regla pedía servir al enfermo con el amor con que una madre cuida a su único hijo enfermo.
El papa Sixto V aprobó la nueva comunidad en 1586 y permitió a sus miembros llevar sobre el hábito una cruz roja, que sigue siendo hoy el signo de los camilos. En 1591 Gregorio XIV la elevó a orden religiosa. A los tres votos habituales Camilo añadió un cuarto: el de asistir perpetuamente a los enfermos, incluso a los apestados. Cuando frente al puerto de Nápoles se retuvieron en cuarentena unas naves con enfermos de peste, los camilos subieron a bordo para atenderlos, y dos de ellos lo pagaron con la vida. En 1607 Camilo renunció al cargo de superior general para entregarse por completo a los enfermos.
Hasta el final soportó el dolor de la llaga y otras enfermedades y, sin embargo, mientras las fuerzas se lo permitieron, visitaba personalmente a los enfermos. Murió en Roma el 14 de julio de 1614, a los 64 años, y reposa en la iglesia romana de Santa María Magdalena. Benedicto XIV lo beatificó en 1742 y el 29 de junio de 1746 lo proclamó santo. León XIII lo declaró en 1886 patrono de los enfermos y de los hospitales, y Pío XI en 1930 patrono de los enfermeros.