San Buenaventura

Obispo · † 1274

Obispo de Albano y doctor de la Iglesia, ministro general de los franciscanos

San Buenaventura fue franciscano, teólogo de París, ministro general de la Orden de los Frailes Menores y, al final de su vida, cardenal y obispo de Albano. La Iglesia lo venera como doctor de la Iglesia, llamado el Doctor Seráfico. El Martirologio Romano destaca que en sus escritos unió la más alta ciencia con una piedad ardiente. Su memoria obligatoria se celebra el 15 de julio, aniversario de su muerte.

Nació en Bagnoregio, cerca de Viterbo, y recibió en el bautismo el nombre de Juan. El año de su nacimiento no es seguro: Benedicto XVI indicaba como probable 1217, y otras fuentes señalan 1221. Cuando de niño enfermó gravemente y su padre, médico, perdió la esperanza, su madre pidió la intercesión de san Francisco de Asís y el niño sanó. El propio Buenaventura relató más tarde este episodio.

Estudió en París, primero en la facultad de artes y después teología. Hacia 1243 vistió el hábito franciscano y tomó el nombre de Buenaventura. Enseñó teología y en 1257 el papa Alejandro IV lo reconoció oficialmente como doctor y maestro de la Universidad de París. En ese tiempo defendió a las órdenes mendicantes de los ataques de otros maestros universitarios, mostrando que sus votos tienen su raíz en el Evangelio.

Ese mismo año de 1257 el capítulo general lo eligió ministro general de la orden, que gobernó durante diecisiete años. Algunos frailes, influidos por las ideas de Joaquín de Fiore, esperaban entonces una nueva era del Espíritu Santo que habría de superar a la Iglesia existente. Buenaventura defendió la unidad de la orden y su lugar en la Iglesia. En 1260 promulgó en Narbona nuevas constituciones. Escribió también una vida de san Francisco, la llamada Leyenda mayor, que el capítulo general de Pisa reconoció en 1263 como el retrato más fiel del fundador.

Para Buenaventura la teología era una sabiduría destinada a conducir al amor de Dios. En el monte Alverna, donde san Francisco había recibido los estigmas, escribió el Itinerario de la mente a Dios (Itinerarium mentis in Deum), descripción del ascenso del hombre, por medio de Cristo crucificado, hasta la unión con Dios. Benedicto XVI le dedicó tres catequesis en 2010.

En 1273 el papa Gregorio X lo nombró cardenal y obispo de Albano y le confió la preparación del II Concilio de Lyon, que debía restablecer la unidad entre la Iglesia latina y la griega. Buenaventura murió repentinamente en Lyon el 15 de julio de 1274, cuando los trabajos del concilio llegaban a su fin. Ese mismo año, de camino a aquel concilio, había muerto santo Tomás de Aquino.

El papa Sixto IV lo canonizó en 1482. En 1588 Sixto V, que procedía él mismo de la orden franciscana, lo declaró doctor de la Iglesia y en su bula lo colocó junto a santo Tomás de Aquino como maestro de teología. En el séptimo centenario de su muerte, Pablo VI recordó que el Doctor Seráfico puede iluminar también nuestro tiempo.