San Bartolomé Apóstol

Apóstol

Apóstol, identificado con Natanael de Caná de Galilea

San Bartolomé fue uno de los doce apóstoles. Desde el siglo IX se le identifica comúnmente con Natanael de Caná de Galilea, cuya vocación narra el Evangelio según san Juan, aunque esto no es seguro. La Iglesia celebra la fiesta de san Bartolomé el 24 de agosto.

El nombre Bartolomé es un patronímico: procede probablemente del arameo bar Talmay, es decir, «hijo de Talmay». Los Evangelios de Mateo, Marcos y Lucas y los Hechos de los Apóstoles lo mencionan solo en las listas de los Doce, en los Evangelios siempre junto a Felipe. El Evangelio de Juan no conoce el nombre de Bartolomé, pero habla de Natanael, a quien precisamente Felipe llevó a Jesús. De ahí nació la identificación de ambas figuras. El nombre Natanael significa «Dios ha dado». No se sabe cuándo nació el apóstol.

Felipe dijo a Natanael que había encontrado a aquel de quien escribieron Moisés y los profetas: Jesús, hijo de José, de Nazaret. Natanael preguntó con desconfianza si de Nazaret podía salir algo bueno, y Felipe le respondió: «Ven y verás». Cuando Jesús lo vio, lo llamó verdadero israelita en quien no hay engaño, y le dijo que lo había visto debajo de la higuera antes de que Felipe lo llamara. Entonces Natanael confesó: «Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel». Jesús le anunció que vería cosas aún mayores.

Natanael aparece una vez más en Juan: estaba entre los discípulos a quienes Jesús resucitado se manifestó junto al mar de Tiberíades. Después de la Ascensión, Bartolomé es mencionado entre los apóstoles que perseveraban en la oración en el Cenáculo. Benedicto XVI observó que, aunque sabemos tan poco de él, su figura recuerda que se puede permanecer con Jesús y dar testimonio de él sin realizar obras extraordinarias.

Sobre la vida posterior del apóstol no hay noticias seguras. Eusebio de Cesarea, historiador del siglo IV, refirió que Panteno de Alejandría encontró en la India el Evangelio de Mateo en lengua hebrea, dejado allí por Bartolomé. El Martirologio Romano recoge la tradición según la cual el apóstol predicó el Evangelio en la India y allí sufrió el martirio. Otros relatos, entre ellos la apócrifa Pasión de Bartolomé, relacionan su misión y su muerte con Armenia. Desde la Edad Media se difundió el relato de que fue desollado; por eso Miguel Ángel, en el Juicio Final de la Capilla Sixtina, lo representó con su propia piel en la mano. No se sabe en qué año murió.

Las reliquias de san Bartolomé se veneran en Roma, en la iglesia dedicada a él en la isla Tiberina, adonde, según se cuenta, las llevó el emperador Otón III, y en Benevento, adonde, según la tradición, fueron trasladadas en el siglo IX desde la isla de Lípari. En la colecta de la misa de su fiesta, la Iglesia pide que se fortalezca la fe con la que el apóstol se adhirió con corazón sincero a Cristo. San Bartolomé es venerado desde los tiempos apostólicos, antes de que existieran los procesos de canonización.