San Augusto Chapdelaine
Sacerdote · 1814-1856
Presbítero y mártir, misionero en la provincia china de Guangxi
San Augusto Chapdelaine fue un sacerdote francés de la Sociedad de Misiones Extranjeras de París y misionero en la provincia china de Guangxi, donde en 1856 dio la vida por la fe. El Martirologio Romano lo recuerda el 29 de febrero y, en los años que no son bisiestos, el 28 de febrero. Forma parte también de los ciento veinte mártires de China a quienes la Iglesia venera juntos el 9 de julio.
Nació el 6 de enero de 1814 en La Rochelle-Normande, en Normandía, en la diócesis de Coutances, en una familia de campesinos. Hasta los veinte años trabajó la tierra y solo entonces pudo seguir su vocación al sacerdocio. Cursó sus estudios en el seminario de Coutances y en 1843 fue ordenado sacerdote. Durante siete años fue vicario en la parroquia rural de Boucey.
Deseaba, sin embargo, partir a las misiones. En 1851 ingresó en el seminario de la Sociedad de Misiones Extranjeras de París y el 29 de abril de 1852 partió hacia China. Durante un tiempo permaneció en la vecina provincia de Guizhou, donde aprendió la lengua. A finales de 1854 llegó a Guangxi, donde desde hacía más de cien años no había misioneros. El Martirologio Romano subraya que fue él quien sembró por primera vez la fe cristiana en aquella región.
Poco después de su llegada fue denunciado y encarcelado en Xilin, pero recobró la libertad al cabo de poco más de dos semanas. Durante más de un año instruyó a catecúmenos y bautizó a los primeros conversos. A comienzos de 1856 fue denunciado de nuevo. Se refugió en la casa de un letrado del lugar, pero el 24 o el 25 de febrero fue apresado junto con varios neófitos y llevado ante el mandarín de Xilin. Entre los detenidos estaba Lorenzo Bai Xiaoman, un humilde trabajador chino que había acompañado al misionero en su escondite.
Ante el mandarín fue acusado de incitar al pueblo a la rebelión. No renegó de su fe. Según el Martirologio recibió trescientos golpes, y antiguos relatos añaden que tuvo que permanecer de rodillas con las manos atadas durante toda la noche y todo el día siguiente. Fue condenado a morir en una jaula estrecha y al final fue decapitado. Las fuentes no coinciden sobre el día de su muerte y dan fechas que van del 26 al 29 de febrero de 1856. Lorenzo Bai Xiaoman fue decapitado el 25 de febrero, y el 1.º de marzo fue ejecutada Inés Cao Guiying, una viuda que por encargo del obispo enseñaba las verdades de la fe a las muchachas convertidas por el misionero.
La muerte del misionero tuvo también consecuencias políticas: Francia la convirtió en pretexto para una expedición militar contra China junto con Gran Bretaña, conocida como la segunda guerra del opio. León XIII beatificó a Augusto Chapdelaine el 27 de mayo de 1900. Juan Pablo II lo canonizó el 1.º de octubre de 2000 junto con Agustín Zhao Rong y ciento diecinueve compañeros, entre ellos también Lorenzo Bai Xiaoman e Inés Cao Guiying. El Papa dijo en aquella ocasión que no era el momento de juzgar aquellos periodos de la historia y que la Iglesia quería solamente reconocer en los mártires un ejemplo de valentía y de coherencia para todos nosotros.