
San Andrés Huberto Fournet
Sacerdote · 1752-1834
Presbítero, párroco de Maillé, cofundador de las Hijas de la Cruz
San Andrés Huberto Fournet fue un sacerdote francés, párroco de Maillé en la diócesis de Poitiers. Durante la Revolución francesa, aunque proscrito, confirmó en secreto a los fieles en la fe y, cuando la Iglesia recobró la paz, fundó junto con santa Juana Isabel Bichier des Ages la Congregación de las Hijas de la Cruz. La Iglesia lo recuerda el 13 de mayo.
Nació el 6 de diciembre de 1752 en Maillé, en una familia piadosa y acomodada. Estudió en el colegio de Châtellerault y después cursó durante dos años derecho en Poitiers. Las conversaciones con su tío, párroco de Haims, lo llevaron a entrar en el seminario de Poitiers. Fue ordenado sacerdote a finales de 1776. Durante tres años fue vicario de su tío, y después llegó a ser párroco de la parroquia de San Pedro en su Maillé natal.
El encuentro con un mendigo resultó decisivo. Cuando el párroco le respondió que no tenía nada que darle, el pobre le preguntó cómo podía no tener nada alguien cuya mesa resplandecía de plata. Fournet acogió esas palabras como un reproche de Dios: vendió la plata, repartió el dinero entre los pobres y desde entonces vivió en pobreza y mortificación. Se dedicó a enseñar el catecismo, a predicar la palabra de Dios y a visitar a los enfermos, y la gente empezó a llamarlo el buen padre.
Cuando en 1791 las autoridades revolucionarias exigieron al clero el juramento de la Constitución civil del clero, se negó. Expulsado de su parroquia e inscrito en la lista de proscritos, se ocultó durante un tiempo entre sus feligreses y después, por orden de su obispo y para no poner en peligro a quienes lo acogían, se marchó a España. Pasó unos cinco años en Los Arcos, en la diócesis de Pamplona. En 1797 regresó en secreto, convirtió un granero en capilla y allí celebraba la misa, confesaba y enseñaba. Muchas veces lo buscaron para matarlo. Según la tradición, acorralado por soldados, se quedó junto a una cruz del camino con los brazos extendidos, y ellos se marcharon sin hacerle daño.
Terminada la persecución, reconstruyó la vida religiosa en su parroquia y en los alrededores, predicó misiones y enseñó latín a muchachos que se preparaban para el sacerdocio. Mientras vivía oculto había conocido a Isabel Bichier des Ages. Hacia 1807 reunió con ella a otras cuatro jóvenes, y así nacieron las Hijas de la Cruz, llamadas también Hermanas de San Andrés. Las hermanas debían unir la oración y el trabajo: dar una educación cristiana a las niñas, sobre todo a las más pobres, y cuidar a los enfermos. Cuando en 1820 la congregación trasladó su casa a La Puye, Fournet renunció a la parroquia, se instaló junto a las hermanas, fue su director espiritual y escribió para ellas una regla.
Murió en La Puye el 13 de mayo de 1834. Benedicto XV, al promulgar en 1921 el decreto sobre la heroicidad de sus virtudes, lo presentó como modelo para los párrocos. El papa Pío XI lo beatificó el 16 de mayo de 1926 y lo canonizó el 4 de junio de 1933, solemnidad de Pentecostés, disponiendo que la Iglesia lo recordara cada año el 13 de mayo, día de su nacimiento al cielo.