San Andrés Apóstol
Apóstol
Apóstol, hermano de Simón Pedro, pescador de Betsaida, el primer llamado
San Andrés Apóstol fue un pescador de Betsaida, hermano de Simón Pedro y uno de los Doce. Fue el primero de los apóstoles en seguir a Jesús, y por eso la tradición bizantina lo llama Protóclito, es decir, el Primer Llamado. La Iglesia celebra su fiesta el 30 de noviembre.
Era natural de Betsaida, en Galilea, y junto con su hermano vivía en Cafarnaúm y pescaba en el mar de Galilea. Llevaba un nombre griego, no hebreo, en lo que Benedicto XVI veía el signo de cierta apertura cultural de su familia. No conocemos el año de su nacimiento.
Antes de encontrar a Jesús fue discípulo de Juan el Bautista. Cuando oyó a Juan llamar a Jesús el Cordero de Dios, lo siguió con otro discípulo y se quedó con él aquel día. Luego buscó a su hermano, le dijo: «Hemos encontrado al Mesías» y lo llevó a Jesús. Los Evangelios de Mateo y de Marcos cuentan que, junto al mar de Galilea, Jesús llamó a los dos hermanos mientras echaban la red y prometió hacerlos pescadores de hombres. Al instante dejaron las redes y lo siguieron.
En los Evangelios Andrés aparece todavía tres veces. Antes de la multiplicación de los panes fue él quien señaló a Jesús al muchacho que tenía cinco panes de cebada y dos peces. En el monte de los Olivos, junto con Pedro, Santiago y Juan, preguntó al Maestro por los signos que anunciarían el fin de los tiempos. Poco antes de la Pasión, él y Felipe transmitieron a Jesús la petición de los griegos que querían verlo. Después de la Ascensión perseveró en oración con los demás apóstoles en el Cenáculo.
Sobre la suerte posterior de Andrés el Nuevo Testamento guarda silencio. Tradiciones muy antiguas ven en él al apóstol del mundo griego. Según escritores de los primeros siglos, habría anunciado el Evangelio en Asia Menor y junto al mar Negro, y el Martirologio Romano refiere que después de Pentecostés habría predicado en Acaya y habría sido crucificado en Patras. Según una tradición posterior murió en una cruz en forma de X, llamada desde entonces cruz de san Andrés. Un relato de su pasión, de comienzos del siglo VI, cuenta que saludó la cruz con alegría, como el camino hacia su Maestro. No es posible establecer el año de su muerte; suele indicarse una fecha en torno al año 60.
Andrés es venerado como santo desde la Antigüedad, sin canonización formal, y el 30 de noviembre lo conservan los calendarios de Oriente y de Occidente. La Iglesia de Constantinopla, que según la tradición le debe su origen, lo honra como su patrono especial. También lo tienen por patrono Rumania, Ucrania, Rusia y Escocia.
La reliquia de la cabeza del Apóstol, llevada de Patras a Roma en tiempos del papa Pío II, reposó durante cinco siglos en la Basílica de San Pedro. En 1964 Pablo VI la devolvió a la Iglesia ortodoxa de Patras. La fraternidad de Pedro y Andrés sigue siendo un signo del vínculo entre Roma y Constantinopla. Para la fiesta del Apóstol los papas envían su delegación al Patriarcado Ecuménico, y Juan Pablo II, Benedicto XVI, Francisco y León XIV participaron ellos mismos ese día en la liturgia en el Fanar.