San Alberto de Jerusalén

Obispo · † 1214

Obispo de Vercelli y patriarca de Jerusalén, legislador del Carmelo

San Alberto de Jerusalén fue un canónigo regular italiano, obispo de Vercelli y después patriarca latino de Jerusalén. A los ermitaños que vivían en el monte Carmelo les dio una fórmula de vida que todavía hoy es la regla de la familia carmelita. Fue asesinado durante una procesión. La Iglesia lo recuerda el 14 de septiembre.

Nació hacia mediados del siglo XII en Emilia, muy probablemente en Castel Gualtieri; no se conoce el año exacto de su nacimiento, y los estudiosos discrepan sobre el origen de su familia. Ingresó en los canónigos regulares de la Santa Cruz de Mortara, cerca de Pavía, y en 1180 llegó a ser prior. En 1184 fue nombrado obispo de Bobbio, y al año siguiente fue trasladado a Vercelli, que gobernó durante veinte años.

Los papas le confiaron misiones diplomáticas. Condujo las negociaciones entre el papa Clemente III y el emperador Federico Barbarroja y, según relatos antiguos, el emperador lo nombró príncipe del Imperio. También reconcilió ciudades enfrentadas del norte de Italia. Adquirió experiencia como legislador: participó en la redacción de una regla para los humillados de Milán.

En 1205 Alberto se convirtió en patriarca latino de Jerusalén, y el papa Inocencio III lo nombró además su legado en Tierra Santa. Llegó allí en 1206. Jerusalén estaba entonces en manos musulmanas, por lo que el patriarca residía en Acre, la antigua Tolemaida. También allí actuó a menudo como mediador en disputas.

En aquel tiempo un grupo de ermitaños de rito latino vivía junto a la fuente en el monte Carmelo. A petición suya, Alberto escribió para ellos una breve fórmula de vida, dirigida a un hermano designado con la letra B. y a los demás ermitaños; la tradición posterior lo llamó Brocardo. No se sabe con exactitud cuándo ocurrió; los carmelitas toman por convención el año 1207. La fórmula manda a los hermanos elegir un prior y prometerle obediencia, guardar la castidad y no poseer nada en propiedad, y a cada uno permanecer en su celda, meditando día y noche la ley del Señor y velando en oración. En 1226 el papa Honorio III ordenó a los ermitaños que la observaran, y en 1247 Inocencio IV mitigó algunas de sus prescripciones y la aprobó como regla. La regla mitigada permitía fundar conventos no solo en lugares solitarios, y los carmelitas se convirtieron en una orden mendicante.

Alberto murió el 14 de septiembre de 1214 en Acre, en la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz. Durante la procesión lo hirió con un arma blanca el maestre del hospital del Espíritu Santo, a quien el patriarca había reprendido y destituido de su cargo por su vida escandalosa.

Alberto no fue carmelita, pero fue la Orden del Carmen la que guardó con mayor fidelidad su memoria, y lo llama su legislador. Los carmelitas celebraban antiguamente su fiesta el 8 de abril y hoy la celebran el 17 de septiembre. El Martirologio Romano lo recuerda el 14 de septiembre, día de su muerte, como el obispo que dio una regla a los ermitaños del monte Carmelo.