Beatos Sadoc y compañeros

Mártires, dominicos del convento de Santiago en Sandomierz

Los beatos Sadoc y compañeros eran dominicos del convento de la iglesia de Santiago en Sandomierz, muertos a manos de los tártaros durante la invasión de finales de 1259 y comienzos de 1260. Sadoc era sacerdote y prior de esa comunidad. El Martirologio Romano los conmemora el 2 de junio.

De Sadoc se sabe poco. La tradición de la Orden lo identifica con el fraile Sadoc que en 1221, después del capítulo general de Bolonia, fue enviado junto con fray Pablo de Hungría a fundar en Hungría una nueva provincia dominicana; ese Sadoc fue más tarde prior en Zagreb. Sin embargo, los historiadores no tienen la certeza de que se trate de la misma persona, y no se sabe cuándo llegó a Sandomierz.

Era la segunda invasión tártara de Polonia. Los invasores tomaron y asolaron Sandomierz, matando a muchos habitantes, y entre ellos a los frailes del convento de Santiago. El Martirologio refiere que, según se cuenta, murieron cantando la antífona «Salve Regina» y despidiéndose por última vez de la Madre de la Vida. No se conoce el día exacto de su muerte.

Conocemos los detalles de estos hechos sobre todo por relatos posteriores, especialmente por los escritos del cronista del siglo XV Jan Długosz, y las fuentes no coinciden en el número de frailes muertos. La tradición habla de cuarenta y nueve mártires, contando al prior. En el siglo XVII el historiador Abraham Bzowski recogió una leyenda según la cual, antes del ataque, uno de los frailes, leyendo el martirologio, encontró en él el anuncio del martirio de cuarenta y nueve hermanos en Sandomierz.

Los frailes fueron venerados como mártires poco después de su muerte. Ya en 1295 el papa Bonifacio VIII concedió indulgencias vinculadas a su memoria. Tras siglos de gestiones, el papa Pío VII confirmó en 1807 el culto que se les tributaba desde hacía mucho tiempo, lo que equivale a la beatificación. En memoria de los mártires, los dominicos polacos pueden llevar un cinturón rojo. En 1959 unos arqueólogos descubrieron junto a la iglesia de Santiago una fosa común con unos trescientos treinta esqueletos.

Durante su peregrinación a Sandomierz, el 12 de junio de 1999, Juan Pablo II recordó que en el siglo XIII esta tierra fue fecundada por la sangre de los mártires de Sandomierz, clérigos y laicos, que murieron por la fe a manos de los tártaros. Junto con ellos recordó al beato Sadoc y a 48 dominicos del convento de la románica iglesia de Santiago.