Beatos Daudi Okelo y Jildo Irwa

† 1918

Catequistas y mártires, jóvenes laicos de Uganda

Los beatos Daudi Okelo y Jildo Irwa fueron jóvenes catequistas laicos del pueblo acholi, en el norte de Uganda. Fueron asesinados en 1918 en Paimol porque no quisieron renunciar a enseñar la fe. El Martirologio Romano los recuerda el 18 de septiembre, y la carta apostólica de beatificación fijó su memoria el 20 de octubre.

Ambos procedían de familias paganas de la zona de Kitgum, donde los misioneros combonianos habían fundado una misión en 1915. Daudi nació hacia 1902 en la aldea de Ogom-Payira, y Jildo hacia 1906 en Bar-Kitoba. Hicieron el catecumenado en la misión, recibieron el bautismo y la primera comunión en junio de 1916, y la confirmación el 15 de octubre del mismo año. Jildo, un muchacho vivaz, apacible y servicial, pasó después a vivir en la misión.

Cuando a comienzos de 1917 murió el catequista de Paimol, Antonio, Daudi se presentó al superior de la misión, el padre Cesare Gambaretto, para ocupar su lugar. Le dieron como ayudante a Jildo, más joven que él. El misionero les advirtió de las dificultades: Paimol estaba a unos 80 kilómetros de Kitgum, y en la zona estallaban a menudo luchas, alimentadas también por saqueadores y traficantes de esclavos. Daudi habría respondido: «No tengo miedo a morir. ¡También Jesús murió por nosotros!».

En Paimol, Daudi tocaba el tambor al amanecer para convocar a los catecúmenos a la oración de la mañana, y con Jildo rezaba también el rosario. Enseñaba a los niños a aprender de memoria las oraciones y las preguntas del catecismo, repitiéndolas a menudo con ellos cantando. Jildo le ayudaba a reunir a los niños y se ganaba a la gente con su bondad. Ambos se mantuvieron al margen de las disputas tribales y políticas.

Tras ciertas decisiones de la administración colonial británica estallaron disturbios en la zona. Según los documentos de la Santa Sede, a los rebeldes se unieron seguidores de los cultos locales y musulmanes, y la hostilidad se volvió contra los cristianos. Entre el 18 y el 20 de octubre de 1918, antes del amanecer, cinco hombres llegaron a la choza de los catequistas. El anciano de la aldea protestó, porque eran sus huéspedes, pero los agresores exigieron que Daudi dejara de enseñar. Al negarse, lo sacaron a rastras y lo atravesaron con lanzas. También Jildo se negó a marcharse y fue herido con una lanza y un cuchillo. Daudi tenía entre dieciséis y dieciocho años, y Jildo entre doce y catorce.

El cuerpo de Daudi quedó varios días sin sepultura. En febrero de 1926 sus restos fueron depositados en la iglesia de la misión de Kitgum, al pie del altar del Sagrado Corazón de Jesús. Los fieles reconocieron enseguida a los dos muchachos como mártires. El 23 de abril de 2002 se promulgó el decreto sobre su martirio por odio a la fe.

Juan Pablo II los beatificó el 20 de octubre de 2002 en la plaza de San Pedro, en la Jornada Mundial de las Misiones. En la homilía los llamó testigos valientes que eran poco más que muchachos, y los presentó como modelos e intercesores de los catequistas de todo el mundo, sobre todo allí donde los catequistas todavía sufren por la fe.