Beatos Czesław Jóźwiak y compañeros

† 1942

Mártires, jóvenes laicos del oratorio salesiano de Poznań

Los beatos Czesław Jóźwiak, Edward Kaźmierski, Franciszek Kęsy, Edward Klinik y Jarogniew Wojciechowski, conocidos como los Cinco de Poznań (Poznańska Piątka), eran jóvenes laicos, alumnos del oratorio salesiano de la calle Wroniecka en Poznań. Durante la Segunda Guerra Mundial los alemanes los mantuvieron presos casi dos años y después los ejecutaron en Dresde. El Martirologio Romano los conmemora el 24 de agosto, día de su muerte.

Nacieron entre 1919 y 1922 y crecieron en Poznań; Czesław Jóźwiak había nacido en Łażyn, cerca de Bydgoszcz, y Franciszek Kęsy en Berlín. En el oratorio, dirigido por los salesianos en el espíritu de san Juan Bosco, cantaban en el coro, actuaban en las representaciones, practicaban deporte y cuidaban de los chicos más pequeños. Jóźwiak presidía la Compañía de la Inmaculada del oratorio. Kęsy ayudaba a misa todos los días y quería ser salesiano, pero una enfermedad se lo impidió. Kaźmierski, que por la pobreza tuvo que trabajar desde muy joven, tocaba el piano y el violín y componía.

Al estallar la guerra en 1939 quisieron defender su país; Jóźwiak combatió en la campaña de septiembre. Los ocupantes anexionaron la Gran Polonia al Reich, cerraron el oratorio y sometieron a los polacos a una dura represión. En 1940 Jóźwiak ingresó en una organización clandestina por la independencia y llevó a ella a sus amigos. Difundían un periódico clandestino y recogían información sobre instalaciones militares alemanas en Poznań.

En septiembre de 1940 la Gestapo arrestó a los cinco: a Edward Klinik el 21 de septiembre y a los demás dos días después. En los interrogatorios los golpearon, a Jóźwiak con más dureza que a nadie por ser el jefe. Estuvieron presos en el Fuerte VII de Poznań, en Wronki, en Berlín y en Zwickau, donde pasaron hambre y fueron obligados a trabajos pesados. En las cárceles rezaban y se animaban unos a otros. En 1942 un tribunal reunido en Zwickau los condenó a muerte por «preparación de alta traición».

El 18 de agosto de 1942 fueron trasladados a la cárcel de Dresde. El día de la ejecución, el 24 de agosto, el capellán de la prisión los preparó para la muerte: se confesaron y recibieron la sagrada Comunión. Escribieron también cartas de despedida a sus familias, llenas de paz y de confianza en Dios. Edward Klinik escribió: «Hasta el último momento, con mi fe firme en el corazón, voy tranquilo hacia la eternidad», y Franciszek Kęsy, que el buen Dios lo llevaba consigo y que iba al cielo. Poco antes de morir cantaron un canto religioso polaco. Esa noche fueron decapitados en la guillotina. Tenían entre 19 y 23 años. Fueron sepultados en Dresde.

Su proceso de beatificación se abrió en 1992 en Włocławek. El 26 de marzo de 1999 se promulgó el decreto sobre su martirio y el 13 de junio de 1999, en Varsovia, Juan Pablo II los beatificó entre los 108 mártires. En la homilía mencionó a cinco jóvenes formados en el oratorio salesiano. En la fórmula de beatificación fijó para todo el grupo la memoria común del 12 de junio.