Beato Stefan Wyszyński

Obispo · 1901-1981

Obispo, cardenal, primado de Polonia, encarcelado por los comunistas

El beato Stefan Wyszyński fue cardenal, arzobispo de Gniezno y Varsovia y primado de Polonia desde 1948 hasta su muerte. Guio a la Iglesia en Polonia en tiempos de persecución comunista y estuvo encarcelado durante tres años. Se le llama el Primado del Milenio. La Iglesia lo recuerda el 28 de mayo, día de su muerte.

Nació el 3 de agosto de 1901 en Zuzela, a orillas del Bug, en una familia pobre y muy religiosa. En 1920 ingresó en el seminario de Włocławek y fue ordenado sacerdote el día de su cumpleaños, el 3 de agosto de 1924. Se doctoró en derecho canónico en la Universidad Católica de Lublin; después enseñó en el seminario y dirigió la revista «Ateneum Kapłańskie».

Durante la ocupación alemana vivió escondido y ejerció su ministerio en la clandestinidad. En 1942 fundó con Maria Okońska el Instituto Secular de las Auxiliares de María de Jasna Góra, Madre de la Iglesia. Fue capellán del instituto para ciegos de Laski, cerca de Varsovia, dirigido por la madre Elżbieta Róża Czacka, y durante el Levantamiento de Varsovia, como capellán de la Armia Krajowa, sirvió en el hospital de los insurgentes de aquel lugar.

En 1946 Pío XII lo nombró obispo de Lublin y en 1948 arzobispo de Gniezno y Varsovia. En enero de 1953 fue creado cardenal. Cuando las autoridades exigieron el control sobre los nombramientos para los cargos eclesiásticos, en mayo de ese año respondió en nombre de los obispos que las cosas de Dios no pueden inmolarse en los altares del César: «Non possumus». En septiembre fue arrestado y, sin acusación formal, juicio ni sentencia, retenido sucesivamente en Rywałd, Stoczek, Prudnik y Komańcza.

En el aislamiento preparó el texto de los Votos de la Nación en Jasna Góra, que el 26 de agosto de 1956, en el tricentenario de los votos del rey Juan Casimiro, los obispos pronunciaron en su nombre en Jasna Góra. En octubre el primado regresó a Varsovia. Después guio la Gran Novena, nueve años de preparación para el milenio del bautismo de Polonia en 1966, unida a la peregrinación de una copia de la imagen de la Virgen de Częstochowa.

Participó en el Concilio Vaticano II y trabajó por la reconciliación entre polacos y alemanes. Su lema era «Soli Deo», y confiaba su obra a María. En su testamento perdonó de corazón a quienes le habían hecho daño. Cuando Karol Wojtyła llegó a ser papa, escribió que no habría un papa polaco sin la fe del primado, que no había retrocedido ante la cárcel y el sufrimiento.

Murió de cáncer en Varsovia el 28 de mayo de 1981, solemnidad de la Ascensión del Señor. En una carta para sus exequias, Juan Pablo II lo llamó clave de bóveda de toda la Iglesia en Polonia. El papa Francisco reconoció en 2017 sus virtudes heroicas y en 2019 un milagro por su intercesión, la curación de una religiosa enferma de cáncer. El 12 de septiembre de 2021, en Varsovia, el cardenal Marcello Semeraro lo proclamó beato en nombre del papa, junto con la madre Elżbieta Róża Czacka.