Beato Stanley Rother

Sacerdote · 1935-1981

Presbítero y mártir, misionero entre los mayas de Guatemala

El beato Stanley Rother fue un sacerdote diocesano de Oklahoma, en los Estados Unidos, y misionero entre los mayas tzutujiles de Santiago Atitlán, en Guatemala. En 1981 fue asesinado por odio a la fe. Es el primer sacerdote nacido en los Estados Unidos que ha sido beatificado. La Iglesia lo recuerda el 28 de julio, día de su muerte.

Nació el 27 de marzo de 1935 en Okarche, en el estado de Oklahoma, en una modesta familia de agricultores de origen alemán, y creció en la granja de sus padres. Un misionero belga le ayudó a descubrir su vocación. En 1953 ingresó en el seminario. Por sus dificultades con el latín, su camino hacia el sacerdocio llegó a estar en duda, pero perseveró. Fue ordenado sacerdote el 25 de mayo de 1963.

En 1968, a petición propia, partió a la misión que su diócesis dirigía en Santiago Atitlán, en la diócesis de Sololá. Los habitantes vivían en la pobreza. El padre Rother aprendió el español y la lengua tzutujil, celebró en ella la misa y colaboró en la traducción del Nuevo Testamento y de los textos litúrgicos. Sus feligreses lo llamaban Padre Aplas, por la forma tzutujil de su segundo nombre, Francisco.

Valiéndose de la experiencia adquirida en la granja familiar, apoyó proyectos agrícolas, ayudó a fundar una cooperativa de agricultores, una cooperativa de tejedores y una caja de crédito, y contribuyó también a la construcción de una escuela, de un hospital en la cercana Panabaj y de la primera emisora de radio católica de la región. Guatemala vivía entonces un tiempo de sangrienta persecución: eran asesinados periodistas, campesinos, catequistas y sacerdotes, acusados falsamente de comunismo. Su nombre apareció en una lista de personas condenadas a muerte.

En una carta de diciembre de 1980 a la arquidiócesis de Oklahoma City escribió: «El pastor no puede huir a la primera señal de peligro». En enero de 1981, a causa de la amenaza, viajó a Oklahoma, pero ya en marzo, de acuerdo con su arzobispo, decidió volver a Guatemala. A una religiosa carmelita que le preguntó qué hacer si lo mataban, le respondió que entonces levantaran el estandarte de Cristo resucitado. En la noche del 27 al 28 de julio de 1981 tres hombres irrumpieron en la casa parroquial de Santiago Atitlán y lo mataron a tiros. Tenía 46 años.

Lo lloraron sus feligreses, sobre todo los mayas, para quienes era un padre que hablaba su lengua. Su cuerpo fue trasladado a Oklahoma y sepultado en su Okarche natal, y desde 2023 reposa en el santuario dedicado a él en Oklahoma City. Su corazón quedó en la iglesia de Santiago Apóstol en Santiago Atitlán.

En diciembre de 2016 el papa Francisco aprobó el decreto sobre su martirio. La beatificación tuvo lugar el 23 de septiembre de 2017 en Oklahoma City, y la presidió en nombre del papa el cardenal Angelo Amato. La carta apostólica lo llama misionero según el corazón de Cristo, testigo heroico del Evangelio y defensor de los pobres.