Beato Pío IX
Papa · 1792-1878
Papa, proclamador de la Inmaculada Concepción, iniciador del Concilio Vaticano I
El beato Pío IX, Giovanni Maria Mastai Ferretti, fue papa de 1846 a 1878. Su pontificado, que duró casi treinta y dos años, es el más largo de la historia del papado. Proclamó el dogma de la Inmaculada Concepción de María y convocó el Concilio Vaticano I, y bajo su gobierno dejaron de existir los Estados Pontificios. El Martirologio Romano lo recuerda el 7 de febrero, día de su muerte.
Nació el 13 de mayo de 1792 en Senigallia, noveno hijo del conde Girolamo Mastai Ferretti y de Caterina Sollazzi. Estudió en el colegio de los escolapios de Volterra, pero unos ataques de epilepsia interrumpieron sus estudios. En 1815 peregrinó a Loreto; la enfermedad cesó y pudo prepararse para el sacerdocio. Fue ordenado el 10 de abril de 1819 y dedicó los primeros años de su ministerio a los muchachos del hospicio romano para huérfanos llamado Tata Giovanni.
De 1823 a 1825 acompañó una misión de la Santa Sede a Chile. En 1827 fue nombrado arzobispo de Espoleto, en 1832 obispo de Imola y en 1840 cardenal. El 16 de junio de 1846 fue elegido papa y tomó el nombre de Pío IX.
Comenzó con una amnistía para los presos políticos y con reformas en los Estados Pontificios. Pero cuando en 1848 se negó a la guerra contra Austria, el entusiasmo dio paso a la hostilidad. Tras el asesinato de su ministro Pellegrino Rossi, el papa se refugió en Gaeta; volvió a Roma en 1850. En 1860 los Estados Pontificios perdieron la mayor parte de su territorio y el 20 de septiembre de 1870 las tropas italianas ocuparon Roma. Desde entonces no salió del Vaticano.
El 8 de diciembre de 1854 proclamó como dogma de fe que María fue preservada del pecado original desde el primer instante de su concepción. En 1864, en la encíclica Quanta cura y en el Syllabus que la acompañaba, enumeró las opiniones que condenaba como errores de la época. El 8 de diciembre de 1869 inauguró el Concilio Vaticano I, que enseñó la armonía entre la fe y la razón y declaró que el papa es infalible cuando define solemnemente, ex cathedra, una doctrina de fe o de moral. En 1870 proclamó a san José patrono de la Iglesia universal.
Erigió más de ciento treinta diócesis y restableció la jerarquía católica en Inglaterra y en Holanda, así como el Patriarcado latino de Jerusalén. En 1862 canonizó a san Pablo Miki y a los demás mártires de Nagasaki. Juan Pablo II recordaba que el pueblo lo amaba por su bondad paternal: le gustaba predicar como un simple sacerdote y administrar los sacramentos en las iglesias y en los hospitales. Pío IX solía decir que en las cosas humanas hay que hacer lo que está en nuestra mano y confiar lo demás a la Providencia.
Murió en Roma el 7 de febrero de 1878 y descansa en la basílica de San Lorenzo Extramuros. Juan Pablo II lo beatificó el 3 de septiembre de 2000 junto con Juan XXIII. Dijo entonces que Pío IX fue muy amado, pero también odiado y calumniado, y que la Iglesia, al beatificar a un hijo suyo, no celebra las opciones históricas particulares que tomó, sino que lo propone como modelo por sus virtudes. La valoración de su gobierno sigue siendo objeto de debate entre los historiadores.