Beato Nicolás Gross
Mártir · 1898-1945
Padre de familia y mártir, minero, periodista, sindicalista
El beato Nicolás Gross (Nikolaus Groß) fue un minero alemán, sindicalista cristiano y periodista, esposo y padre de siete hijos. Por su oposición al nacionalsocialismo fue condenado a muerte y ahorcado en Berlín. El Martirologio Romano lo recuerda el 15 de enero, aniversario de la sentencia.
Nació el 30 de septiembre de 1898 en Niederwenigern, a orillas del Ruhr, cerca de Essen, hijo de un herrero de mina. Después de la escuela primaria trabajó en un taller de laminación de chapa y luego en una mina de carbón, donde pasó cinco años bajo tierra. En 1917 ingresó en el sindicato de mineros cristianos y un año después en el Partido de Centro, de inspiración católica.
A los 22 años fue nombrado secretario del sindicato para la juventud. El trabajo sindical lo llevó a Waldenburg, hoy Wałbrzych, en Polonia, y a Zwickau, en Sajonia. En 1923 se casó con Elisabeth Koch, de Niederwenigern. Tuvieron siete hijos; escribió que su preocupación constante era que llegaran a ser personas capaces, rectas y fuertes en la fe.
En 1927 pasó a ser redactor jefe del «Westdeutsche Arbeiterzeitung», el periódico del Movimiento Católico de Trabajadores (KAB), y con el tiempo se trasladó con su familia a Colonia. Ya en 1930 escribía que los obreros católicos rechazan el nacionalsocialismo no solo por razones políticas y económicas, sino también por su actitud religiosa. Tras la llegada de Hitler al poder, el periódico fue calificado de enemigo del Estado, y Gross aprendió a escribir entre líneas. En noviembre de 1938 fue prohibido definitivamente.
Durante los años de la guerra perteneció al Círculo de Colonia, un grupo de católicos comprometidos que buscaban para Alemania un camino distinto de la dictadura, y mantuvo contacto con quienes preparaban el derrocamiento de Hitler. Él mismo no participó en la preparación del atentado del 20 de julio de 1944. Cuando, la víspera del atentado, un sacerdote conocido le recordó que tenía siete hijos, respondió: «Si hoy no arriesgamos nuestra vida, ¿cómo podremos presentarnos luego ante Dios y ante nuestro pueblo?».
El 12 de agosto de 1944 la Gestapo lo detuvo en su casa de Colonia. Estuvo preso en el campo de Ravensbrück y después en la cárcel berlinesa de Tegel; su esposa vio en sus manos y brazos las huellas de la tortura. El 15 de enero de 1945 el Tribunal del Pueblo, presidido por Roland Freisler, lo condenó a muerte. El 21 de enero escribió una carta de despedida a su esposa y a sus hijos. Les aseguraba que, gracias a la oración, dentro de él todo se había vuelto quietud y paz, y les pedía: «Por eso no lloren ni estén tristes; recen por mí y den gracias a Dios, que me ha llamado con amor y me ha llevado a casa». El 23 de enero de 1945 fue ahorcado en la cárcel de Plötzensee. Se le negó la sepultura: su cuerpo fue incinerado y las cenizas esparcidas.
Juan Pablo II lo proclamó beato como mártir el 7 de octubre de 2001 en Roma. Dijo de él que amó mucho a su esposa y a sus hijos, pero que ni siquiera ese vínculo le permitió echarse atrás en la confesión de Cristo y de su Iglesia.