
Beato Michał Tomaszek
Mártir · 1960-1991
Presbítero y mártir, franciscano conventual, misionero en Perú
Nació el 23 de septiembre de 1960 en Łękawica, cerca de Żywiec. Procedía de una familia temerosa de Dios. Tras terminar la escuela primaria en Łękawica, continuó sus estudios en el Seminario Menor de los Franciscanos de Legnica (un liceo de enseñanza general). Según recuerdan sus compañeros, ya entonces se dio a conocer como hombre de oración. Pasaba mucho tiempo en la capilla del convento. Además, cada noche, después de que se apagara la luz en el dormitorio, se arrodillaba ante una imagen de la Inmaculada que él mismo había traído de su casa familiar.
Tras terminar el bachillerato, en 1980, ingresó en la Orden. En su solicitud de admisión escribió, entre otras cosas: «Desde hace tiempo estoy convencido de que tengo vocación al sacerdocio y a la Orden, algo que tuve ocasión de meditar más a fondo en el Seminario Menor de Legnica. Mi deseo es trabajar en las misiones, para servir así a Dios y a la Inmaculada». Recibió el hábito religioso en la solemnidad de san Francisco, el 4 de octubre de 1980. Un año después, el 1 de septiembre de 1981, hizo sus primeros votos. En la solemnidad de la Inmaculada Concepción, patrona de la Orden franciscana, el 8 de diciembre de 1985, en Cracovia, prometió solemnemente vivir para siempre en obediencia, sin propio y en castidad.
Sus hermanos recuerdan su celo religioso. Colaboraba de buena gana en los trabajos que surgían y participaba activamente en la catequesis de niños con necesidades especiales y en la preparación de materiales pastorales. Se entregó al trabajo pastoral con todo su ardor y entusiasmo juvenil. Como sacerdote bueno y concienzudo, se ganaba la confianza de los fieles.
Durante su labor pastoral en Pieńsk se enteró de que dos hermanos mayores, el padre Zbigniew Strzałkowski y el padre Jarosław Wysoczański, iban a partir pronto a las misiones en el Perú. En julio de 1989 se unió a ellos.
Tras aprender rápidamente los fundamentos del español, el padre Michał se incorporó al trabajo pastoral en Pariacoto. En poco tiempo reunió en torno a la parroquia a muchísimos jóvenes, que acudían a la catequesis, a la oración en común y también a actividades recreativas. Llegaba a ellos a través de la música y el canto.
Además del trabajo pastoral, los misioneros se dedicaban a la acción caritativa: se sumaron a los programas alimentarios nacionales y diocesanos de Cáritas y apoyaron escuelas y bibliotecas. Gracias a que lograron atraer la atención de organizaciones internacionales, participaron en la creación de un programa de prevención y atención sanitaria para evitar una epidemia de cólera. Conseguían medicamentos para la población local y ellos mismos llevaban a los contagiados al hospital de la ciudad. Se centraban en la educación y la asistencia social, y contribuyeron a dotar a las aldeas vecinas de agua y de instalaciones sanitarias básicas.
En los tiempos en que el padre Michał Tomaszek ejercía su ministerio, el Perú no era un país seguro. Desde 1980 el Partido Comunista del Perú «Sendero Luminoso» aterrorizaba al país con el objetivo de tomar el poder por la vía revolucionaria. Tras once años de lucha, los senderistas buscaban un blanco que les diera notoriedad y les facilitara la toma del poder. La elección recayó en la Iglesia, y más concretamente en la diócesis en la que trabajaban los franciscanos. Pocas semanas antes del martirio de los misioneros, el obispo informó a los sacerdotes, durante una reunión diocesana, de que los terroristas exigían que todos los sacerdotes extranjeros abandonaran el país. Sin embargo, ninguno se marchó: todos se quedaron con su pueblo.
El 9 de agosto de 1991, terroristas del Partido Comunista del Perú «Sendero Luminoso» secuestraron a los misioneros del convento y los asesinaron, alegando que «humillaban al pueblo repartiendo alimentos procedentes de los imperialistas, que la religión es el opio del pueblo y que, al predicar la paz y realizar actividades evangelizadoras y caritativas, adormecían al pueblo para que las masas no se alzaran en revolución».
Al día siguiente de la beatificación, el 6 de diciembre de 2015, se inauguró en Pariacoto la capilla del sepulcro de los mártires. En la pintura situada sobre la tumba se colocaron imágenes de los misioneros inspiradas en el culto local. El padre Michał fue representado con niños, porque en su labor pastoral les dedicaba mucho tiempo y cariño. Ahora los fieles le encomiendan la educación de los hijos y le piden ayuda para familias enteras.