Beato Marcel Callo

Mártir · 1921-1945

Mártir, tipógrafo y scout de Rennes, militante de la JOC, prisionero en Mauthausen

El beato Marcel Callo fue un joven obrero francés, scout y militante de la Juventud Obrera Cristiana (JOC). Enviado a Alemania para el trabajo forzoso, realizó entre sus compañeros un apostolado por el que fue detenido. Murió en el campo de concentración de Mauthausen a los veintitrés años. La Iglesia lo venera como mártir y lo recuerda el 19 de marzo.

Nació el 6 de diciembre de 1921 en Rennes, en Bretaña, en una familia modesta y profundamente creyente, uno de nueve hijos. Al día siguiente fue bautizado en la basílica de Notre-Dame de Bonne Nouvelle, su iglesia parroquial. En junio de 1934 hizo la promesa scout y en otoño comenzó el aprendizaje de tipógrafo en una imprenta. Su hermano mayor, Jean, fue sacerdote.

En 1935 ingresó en la JOC, y en 1938 llegó a ser presidente de la sección de su parroquia. Juan Pablo II recordó que Marcel no alcanzó de inmediato la perfección evangélica: luchó largo tiempo contra sí mismo, pero se dejó conducir por la gracia. Se enamoró de Marguerite Derniaux, que también pertenecía a la JOC, y proyectaban casarse.

El 8 de marzo de 1943 su hermana Madeleine murió en el bombardeo de Rennes. Enseguida Marcel recibió la convocatoria para el Servicio de Trabajo Obligatorio (STO) en Alemania. Temiendo represalias contra los suyos, decidió partir. Decía que no partía como trabajador, sino como misionero. Dejó Rennes el 19 de marzo de 1943 y fue destinado a una fábrica de armas en Zella-Mehlis, en Turingia. Llevaba a sus compañeros a la santa Misa y, con otros jocistas y scouts, fundó un grupo de acción católica que actuaba en secreto.

El 19 de abril de 1944 lo detuvo la Gestapo. Según se cuenta, el agente dijo que Marcel era «demasiado católico». Con once compañeros, entre ellos un sacerdote y tres seminaristas, pasó varios meses en la cárcel de Gotha, donde rezaban juntos. Desde allí escribió a su hermano que tenía un amigo, Cristo, que no lo dejaba ni un solo instante. En la orden de internamiento constaba que, con su actividad católica entre los trabajadores franceses, habían perjudicado al pueblo alemán. En octubre de 1944 Marcel fue trasladado al campo de Flossenbürg y de allí a Mauthausen. En los subcampos de Gusen trabajó por encima de sus fuerzas, al final en una fábrica subterránea.

Agotado por el hambre, los golpes y la enfermedad, fue llevado a la enfermería del campo. Murió el 19 de marzo de 1945, solemnidad de san José, exactamente dos años después de su partida de Rennes. El coronel Tibodo, testigo de su muerte, declaró en el proceso de beatificación que Marcel tenía la mirada de un santo.

Juan Pablo II lo beatificó el 4 de octubre de 1987 en Roma, junto con dos jóvenes italianas, Antonia Mesina y Pierina Morosini, durante el Sínodo de los obispos dedicado a los laicos. El papa Francisco lo nombró entre los jóvenes santos en la exhortación Christus vivit. Marcel Callo fue también uno de los patronos de la Jornada Mundial de la Juventud de Lisboa en 2023.