Beato Ladislao Batthyány-Strattmann
Laico · 1870-1931
Padre de familia, médico oculista, fundador de hospitales para los pobres
El beato Ladislao Batthyány-Strattmann fue un príncipe húngaro, esposo y padre de trece hijos y oculista, llamado el médico de los pobres, a quienes atendía sin cobrarles en los hospitales fundados por él. El Martirologio Romano lo recuerda el 22 de enero, día de su muerte.
Nació el 28 de octubre de 1870 en Dunakiliti, Hungría, sexto hijo de una antigua familia de la nobleza húngara. En 1876 la familia se trasladó a Kittsee, hoy en Austria. Cuando Ladislao tenía doce años, murió su madre. Aquello lo marcó hondamente y repetía a menudo que sería médico y curaría gratis a los enfermos pobres.
Su padre quería que el hijo administrara el patrimonio familiar, por eso Ladislao emprendió primero en Viena estudios de agronomía. Comenzó allí la carrera de medicina en 1896 y obtuvo el título de médico en 1900. Siendo aún estudiante, el 10 de noviembre de 1898, se casó con la condesa María Teresa Coreth, mujer de fe profunda. Toda la familia participaba cada día en la Santa Misa. Después el padre daba a los hijos una breve instrucción sobre la fe y encomendaba a cada uno una obra buena para ese día, y por la noche, tras rezar juntos el rosario, se conversaba sobre la jornada transcurrida.
En 1902 fundó en Kittsee un hospital privado con 25 camas, que durante la Primera Guerra Mundial se amplió a 120 camas para atender a los soldados heridos. De médico general pasó a ser cirujano y, con el tiempo, sobre todo oculista. En 1915 heredó de un pariente fallecido el castillo de Körmend, en Hungría, el título de príncipe y el apellido Strattmann. En 1920 se trasladó allí con su familia y en un ala del castillo instaló un hospital, sobre todo oftalmológico.
A los pobres los atendía gratis. Como pago por el tratamiento y la estancia en el hospital les pedía que rezaran por él un padrenuestro. Pagaba también sus medicinas. Antes de una operación rezaba con el enfermo para pedir la bendición de Dios, porque pensaba que el médico solo dirige la intervención, mientras que la curación es un don de Dios. A quienes salían del hospital les daba una estampa y un librito, «Abre los ojos y ve», que debía ayudarlos en su vida religiosa.
A los sesenta años enfermó de un tumor de vejiga y fue internado en el sanatorio Löw de Viena. Soportó con paciencia catorce meses de graves sufrimientos. A su hermana le confió que era feliz: sufría atrozmente, pero amaba sus dolores y lo consolaba saber que los soportaba por Cristo. Murió en Viena el 22 de enero de 1931 con fama de santidad. Fue sepultado en la tumba familiar de Güssing.
El proceso de beatificación se abrió en 1944 y, tras años de olvido, se reanudó en 1982. El papa Juan Pablo II beatificó a Ladislao el 23 de marzo de 2003 en la plaza de San Pedro, en Roma. Dijo entonces que el nuevo beato había empleado la rica herencia de su familia en curar gratis a los pobres y en construir dos hospitales, y que sacaba su fuerza espiritual de la Eucaristía. El lema del príncipe era «Fidelitate et caritate», es decir, «En fidelidad y caridad».