Beato Karl Leisner

Sacerdote · 1915-1945

Presbítero y mártir, dirigente juvenil, ordenado en Dachau

El beato Karl Leisner fue un sacerdote alemán de la diócesis de Münster y mártir. Siendo todavía diácono, fue encarcelado por su pública profesión de fe y su celoso servicio a las almas, y en el campo de Dachau recibió en secreto la ordenación sacerdotal. La Iglesia lo recuerda el 12 de agosto, día de su muerte.

Nació el 28 de febrero de 1915 en Rees, a orillas del Rin, hijo de Wilhelm Leisner, funcionario judicial, y de Amalie Falkenstein. En 1921 la familia se trasladó a Kleve, donde asistió a la escuela y al instituto. Desde los doce años perteneció al movimiento juvenil católico y pronto se convirtió en un dirigente muy querido.

Tras terminar el bachillerato en 1934, decidió ser sacerdote e ingresó en el Collegium Borromaeum de Münster. Al comienzo de sus estudios escribió: «Cristo, tú me has llamado. Digo humilde y decidido: Aquí estoy, envíame». Ese mismo año el obispo Clemens August von Galen lo nombró dirigente diocesano de la juventud católica. Karl no hizo concesiones a la ideología del nacionalsocialismo, por lo que la Gestapo lo vigilaba. Bajo la influencia del padre José Kentenich y del Movimiento de Schoenstatt desarrolló una profunda devoción mariana.

Seis meses de trabajo obligatorio en zonas pantanosas, en el Servicio de Trabajo del Reich, en 1937 debilitaron su salud. En 1939 fue ordenado diácono, pero poco después se le descubrió una tuberculosis pulmonar ya avanzada y fue enviado a un sanatorio en St. Blasien. El 9 de noviembre de 1939, cuando llegó la noticia de que Hitler había sobrevivido a un atentado, Karl comentó: «Lástima». Ese mismo día la Gestapo lo detuvo. Tras pasar por las cárceles de Friburgo y Mannheim, en 1940 fue llevado al campo de Sachsenhausen y el 14 de diciembre de ese año a Dachau.

En marzo de 1942 la enfermedad se reactivó y Karl fue ingresado en la enfermería del campo. En Dachau estaba también preso el obispo francés de Clermont, Gabriel Piguet. Con el consentimiento del obispo de Münster y del arzobispo de Múnich y Frisinga, este ordenó sacerdote a Karl en secreto el 17 de diciembre de 1944. El 26 de diciembre, fiesta de san Esteban, el sacerdote gravemente enfermo celebró su primera y única santa misa.

Después de que los estadounidenses liberaran el campo, Karl salió de Dachau el 4 de mayo de 1945 y fue trasladado a un sanatorio en Planegg, cerca de Múnich, pero estaba ya demasiado consumido para recuperarse. Aceptó la muerte con serenidad y perdonó a sus perseguidores. En una de las últimas anotaciones de su diario rezaba: «Bendice también, Altísimo, a mis enemigos». Murió en las primeras horas del 12 de agosto de 1945. Descansa en la cripta de la catedral de Xanten.

El 12 de enero de 1996 se promulgó el decreto sobre el martirio de Karl, y el 23 de junio de 1996 Juan Pablo II lo beatificó en el Estadio Olímpico de Berlín, junto con el sacerdote Bernhard Lichtenberg. En su homilía el Papa llamó a ambos testigos no de la muerte, sino de la vida, y recordó las palabras llenas de esperanza de Karl: «Mater habebit curam», es decir, «La Madre del cielo se ocupará».