Beato Józef Kowalski

Sacerdote · 1911-1942

Presbítero y mártir, salesiano, prisionero en Auschwitz

El beato Józef Kowalski fue salesiano, sacerdote y mártir. Trabajó con los jóvenes en Cracovia y murió en 1942 en el campo de concentración alemán de Auschwitz. Su martirio se precipitó por su negativa a pisotear el rosario. Es uno de los 108 mártires polacos de la Segunda Guerra Mundial. El Martirologio Romano lo recuerda el 4 de julio, día de su muerte.

Nació el 13 de marzo de 1911 en Siedliska, cerca de Rzeszów, en una familia campesina. En 1922 comenzó sus estudios en el colegio salesiano de Oświęcim, la ciudad donde moriría veinte años después. En su diario espiritual escribió que debía llegar a ser santo. En 1927 entró en el noviciado salesiano de Czerwińsk, a orillas del Vístula, y al año siguiente hizo los primeros votos religiosos.

Estudió filosofía y teología en Cracovia, donde en 1938 recibió la ordenación sacerdotal. Fue secretario del inspector salesiano, es decir, del superior provincial, el padre Adam Cieślar. Trabajó también en la parroquia de San Estanislao de Kostka en Dębniki, dirigida por los salesianos: predicaba, confesaba, dirigía un coro juvenil y se ocupaba de los muchachos más difíciles. En la vida de esta parroquia participaba entonces el joven Karol Wojtyła, quien años después recordó que los nazis habían deportado a un campo de concentración a los salesianos que la dirigían.

El 23 de mayo de 1941 la Gestapo lo arrestó junto con otros once salesianos que trabajaban en Cracovia. Tras un mes en la cárcel de Montelupich, el 26 de junio fue trasladado a Auschwitz, donde recibió el número 17350. Al día siguiente murieron allí el director de la casa de Cracovia, el padre Jan Świerc, y el padre Ignacy Dobiasz. El padre Józef, aunque él mismo era golpeado, confesaba a escondidas, celebraba la Misa, dirigía el rosario y sostenía el ánimo de sus compañeros de prisión.

En 1942 iba a ser enviado a Dachau con un grupo de sacerdotes. Durante el baño previo al transporte le encontraron un rosario y le ordenaron pisotearlo. Se negó. Lo apartaron del transporte y lo destinaron a la compañía de castigo, donde trabajaba por encima de sus fuerzas, golpeado y humillado por los kapos. El 3 de julio lo atormentaron durante todo el día, y el 4 de julio de 1942 murió a causa de las torturas. Según la postulación salesiana, su cuerpo fue arrojado a un barril de excrementos y después quemado en el crematorio del campo.

La Santa Sede reconoció su martirio con un decreto del 26 de marzo de 1999, y Juan Pablo II lo beatificó el 13 de junio de 1999 en Varsovia entre los 108 mártires de la Segunda Guerra Mundial. En Polonia se los recuerda juntos el 12 de junio, y los salesianos celebran la memoria del padre Józef el 29 de mayo. El 6 de junio de 2026 fueron beatificados en Cracovia nueve de sus hermanos salesianos, entre ellos los padres Świerc y Dobiasz.